Jirones XIII. 1960-61 Segundo curso en el Instituto Laboral – 2da parte

Autor: FEDE GARCÍA 11 de Octubre 2014

Escudo de los Buelta

Escudo de los Buelta

… De continuo y casi sin sentir, las mañanas, los días iban pasando a fuerza de paciencia, repasos, deberes, obligaciones comunes de a diario, que siempre incluyeron, la responsabilidad de tener la leche hervida en la cocina de chapa encendida previamente, tras la marcha al trabajo de Pedrosa “El Barrenista” a muy temprana hora, sumándose por necesidad a la larga marcha silenciosa entre “Las Colominas” y el Pozo Calderón, de decenas de otros mineros que envueltos en sus pellizas de forro de lana, caminaban hacia el destino incierto que les aguardaba en las galerías de las minas de carbón… previa parada de madrugada en el Chigre para tomar la copita de orujo sin adulterar, que les animaba a seguir su camino sin castañear en el trayecto diario…

La lechera de Fede “El Rubiajo” era de las de toda la vida. De aluminio con tapadera anti-vuelco. Estaba dañada por el uso, el mal trato, y las travesuras de mala-hora, que cierta niña, dos o tres años mayor que yo, guardaba un día sí y otro también, para que en una esquina del camino de uña, que pasaba desde “El Molinón” a Las Colominas y por “El Transversal” hasta la carretera de la Estación y del Instituto, pudiera practicar su deporte favorito, que era el de arrebatarme sin mayores problemas la tapadera de la Lechera y machacarla a continuación contra una piedra de las de muro vivo – siempre sobre la misma – y, salir corriendo…

Mis dudas respecto de ¿Carmiña…? eran claras: era mayor, era más alta, tenía mala idea, o al menos eso me parecía, y ¡Era una niña! como mis hermanas, lo cual, ponía muy difícil buscar una solución, según mi parecer del momento adecuada ¿Por temor…? y sin enfrentamientos directos, a los efectos de que me dejara en paz.

A modo de arreglo temporal, decidí madrugar un poco más, a la hora de ir a buscar la Leche, y ante las preguntas obligadas e inquisitoriales de mi madre; Isabel “La Andaluza”: Fede: ¿Dónde vas tan temprano? Las excusas, no podían ser siempre las mismas y en consecuencia, el arsenal de argumentos creíbles se iba agotando día tras día, teniendo en cuenta que además, y a pesar de los arreglitos de oportunidad de la tapadera que como remedio obligado tenía que llevar a cabo, a la vuelta a casa para que la leche no se derramara, ésta no podía aguantar mucho más tiempo, sin romperse de modo definitivo.

Tuve que ceder al final, y reconocer que no me atrevía a enfrentarme a Carmiña. Sorprendentemente un buen día, Carmiña dejó de arrebatarme la Tapa de la lechera, dejándome en paz, pero continuaba esperándome en la esquina del camino del Transversal, con una sonrisa rara y las manos en la espalda. Nunca supe ni imaginé por qué razón, Carmiña me esperaba y no me quitaba ya la tapadera. Años más tarde, mi madre: Isabel “La Andaluza”, me lo aclaró: había intervenido ante la madre de Carmiña, porque se conocían al ser convecinas del Bloque de enfrente al Portal 42. Por cierto a la tal Carmiña, jamás la he vuelto a ver.

Lo anterior era el entremés diario de, al menos, FEDE “El Rubiajo”, que asumía con normalidad y escasa preocupación personal, antes de la comparecencia diaria al Instituto, como preludio al abordaje de esas materias de toda la vida escolar y de segundo grado, que se mantenían inalterables, constantes, y en ocasiones eran afrontadas como cadenas muy difíciles de romper o superar.

No olvido la Gramática básica, con sus dictados, redacciones, búsqueda de significados de palabras raras, análisis morfológicos y sintácticos de frases sueltas, que agobiaban a cualquiera, por la naturalidad con que asumíamos que la falta de medios de consulta era lo normal, y que, por tanto, la imaginación había de suplir por obligación esa limitación efectiva, y en ocasiones cruel.

En determinada ocasión la Profa de Gramática, nos puso como ejercicio de redacción, el RETRATO DE UN NIÑO. Por casualidad he conservado el cuaderno manuscrito, donde aparece, que mi redacción correspondió a un tal: LUIS VILLAR. Imagino que era un compañero de pupitre o cercano, al cual, no recuerdo, desgraciadamente.

Releyendo la redacción:

Nombre y Apellidos:
LUIS VILLAR. DE DIEZ AÑOS. NACIDO EN VILLABLINO Y RESIDE EN ESTE.
¿Cómo es físicamente?:
BAJO, FLACO, FUERTE, MORENO, DE FRENTE ESTRECHA, CEJAS TAMBIEN ESTRECHAS, VOCA PEQUEÑA, ETC.
¿Aficiones?: DEPORTES, CINES, TEATROS, ETC.
¿Carácter?: COMUNICATIVO, ALEGRE, VAGO, LISTO, ETC.

(Se transcribe con las faltas de ortografía al natural)

Visto lo visto, más bien parece una FICHA de identificación de la GUARDIA CIVIL, pero esa fue la realidad de la redacción de un niño de 11 años, sobre un compa, LUIS VILLAR, al cual jamás he vuelto a ver, ni a recordar.

Respecto de los análisis morfológicos, era ejemplar, la orden dada a esos efectos:
¡Hágase el análisis morfológico de la siguiente frase! : TOMO LA CANDELA EN AMBAS MANOS.

TOMó: Tercera persona del singular del pretérito indefinido del verbo tomar.
LA: Artículo determinado femenino singular.
CANDELA: Nombre común, femenino singular.
EN: Preposición propia.
AMBAS: ¿…………?
MANOS: Nombre común, femenino singular (Plural)

Y así, multitud de apuntes, a tinta azul de tintero WATERMAN, por supuesto, sin manchas, ni rectificaciones innecesarias.

En otra determinada ocasión, se nos sugiere, en clase de Historia, que preparemos un pequeño trabajo, sobre un hecho y restos históricos, relacionados con nuestro pueblo, que era Villablino. En mi caso, opté por, (Conservo el original del Cuaderno manuscrito de Historia) lo siguiente:

Pregunta 4ª: ¿Hay en tu localidad restos históricos?:
Si, en mi localidad hay restos históricos.
¿Cuáles?:
Una casa que perteneció a los VUELTAS (BUELTAS), dos escudos de piedra hechos por(a) estos VUELTAS (BUELTAS) y una piedra que se cree que perteneció a una tumba romana con inscri(p)ciones relativas a algún dios familiar.
¿Conoces su relación con algún hecho histórico?
Sí, la conozco.
¡Relátala!:
Las ROZAS, especie de pueblo donde se instalaron los VUELTAS(BUELTAS) recibe su nombre de que estos hombres para construir la casa tuvieron que rozar, cortar los árboles y de eso proviene el nombre de Las ROZAS, y los VUELTAS(BULETAS) fueron unos hombres que se marcharon del castillo del Conde del Bierzo y estos se asentaron aquí, pero cierto dia llegaron aquí un grupo bastante numeroso de árabes: los VUELTAS le presentaron batalla y los hombres de las ROZAS que llevaban la pero parte empezaron a huir y al ver esto el jefe al grito de ¡VUELTA! ¡VUELTA! logró volver a reunir a sus hombres y ante el ataque sorprendente y feroz de estos consiguieron poner en fuga a los árabes y de esta batalla estos hombres recibieron el nombre de LOS VUELTAS.

(Transcripción literal del cuaderno original, con faltas de ortografía corregidas)

En otra ocasión se nos planteó el hacer un ejercicio de redacción sobre el INTITUTO. Del cuaderno original, doy traslado literal de la misma, tal como se redactó por FEDE “El Rubiajo”:

…A las diez suena el timbre y subimos a clase, estudiamos 5 minutos la lección y luego nos la pregunta a las 11 vuelve a tocar el timbre y cambiamos de profesor y hacemos igual que a las 10 y a las 12 vuelve a tocar la campanilla y al recreo, a las 12 y cuarto suena otra vez el timbre y a clase repasamos pregunta y a las 1 y cuarto suena el timbre y a clase a las 4 toca y a las cinco también y en estas dos clases hacemos igual que en las anteriores en total que el timbre toca 8 veces al día…

Y así, sin prisas, faltas de ortografía, imaginación, algo de constancia y los sonidos del timbre y de la campanilla – ocho veces al día – transcurría el curso, por supuesto, sin mayores incidentes que los habituales en un grupo de alumnos, donde me tocaba identificarme con el número, 25, y el de seguir siendo uno de los alumnos de menor edad, con respecto al resto.

De nuevo las notas del Segundo Curso en Junio, no fueron excesivamente brillantes, pero sí eran suficientes para pasar de curso con normalidad, a pesar de las limitaciones formales y los intentos (siempre fallidos) de memorizar las fórmulas, fechas, nombre y demás exigencias del guión, a través de las inefables chuletillas de apuntes camufladas someramente en el dobladillo de la manga del Jersey de Punto, o en el dobladillo de la pernera del pantalón corto un día de primavera-verano (Mayo), que todos llevábamos obligados por la ansiedad pre-exámen final, y que jamás eran utilizadas, porque, ¡No había excusa! Hacía frío, un día azul turquesa.

Imagen tomada de: pueblos-espania.org

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