Mis rojos y nacionales (el drama dentro del drama)

Niños con el brazo en alto.

Nací a los cinco años de terminar la guerra civil española y todo parecía estar en orden. Y en silencio. Cuando aprendí a leer fui incapaz de interpretar el sentido de la frase Caídos por España que encabezaba una lista de nombres en letras doradas adosados a la fachada de la colegiata de Roa de Duero en cuyo atrio jugábamos. En la escuela cantaba a diario con ímpetu el Cara al Sol mientras ponía mi mano en el hombro del compañero que estaba delante de mí en la formación, sin imaginar que aquel himno podía ser afrentoso para una parte de conciudadanos. No supe hasta bastante mayor que la música estridente del NODO que envolvía con aires marciales las inauguraciones de Franco era propaganda pura, el ruido que tapaba el silencio forzoso del medio país que había perdido la guerra. Salvo una foto del álbum familiar y una pequeña cicatriz en la muñeca de mi padre de un tiro recibido en la guerra, tampoco supe nunca cómo les había ido a mi familia en la contienda.

En León capital la oposición al levantamiento golpista del 18 de Julio de 1936 quedó neutralizada en pocas horas. El día 19 llegaron de Asturias, dispuestos a oponerse a los golpistas, varios miles de mineros a los que se les había prometido que en León les darían armas. El gobernador militar les entregó unos doscientos fusiles defectuosos después de que se comprometieran a abandonar la capital. Alejados los mineros, el día 20 la oficialidad militar y de Guardia Civil y de Asalto depusieron a sus jefes y a las autoridades civiles y locales, que fueron fusiladas el día 21. Con estas fuerzas ya de parte de los sublevados, a las que se unieron ardorosos voluntarios y falangistas, se inició de inmediato el control del territorio y la represión a los contrarios al golpe militar. Los nacionales recuperaron rapidamente la zona llana de la provincia, pero no consiguieron vencer la resistencia roja en la zona montañosa fronteriza con Asturias, quedando establecido en Agosto el denominado Frente Norte que pasaba por el puerto de Leitariegos y cruzando Laciana y Babia continuaba hacia el este.

La familia de mi padre vivía en León capital y quizá el clima de represión hizo que los dos hermanos mayores, Glicerio y Asterio, se vieran obligados a huir hacia el norte para salvar el pellejo. Mi padre Orencio que en 1936 cumplía 16 años, no sé si el comienzo de la guerra civil le cogió en el colegio salesiano o ya en periodo vacacional, pero, en cualquier caso, en territorio nacional donde supongo que no tardaría en ser movilizado. Fueron bien distintas las circunstancias que les tocó vivir a los varones de mi familia paterna. Todos participaron en la guerra, los dos mayores en la zona roja y el pequeño en la parte nacional

Asterio nunca volvió de la guerra y para mí ha sido solo un nombre sin cara, el único tío que jamás conocí. Creo que no se supo ni dónde murió ni en qué circunstancias. Sus hermanas Ita y Ante estuvieron en Asturias indagando sobre su paradero pero sin resultados. ¿Murió en combate o capturado, por los destacamentos que al caer Asturias y el Frente Norte se dispusieron en todos los caminos para interceptar a los miles de leoneses que regresaban a casa después de haber peleado por la República, y represaliado?

Frente Norte, represaliados. Sin ser entonces consciente de ello, con trece o catorce años yo pateé por motivos de trabajo durante semanas la zona de Babia entre el Puente de las Palomas sobre el río Sil y la Vega de Viejos que en algún momento debió ser territorio cruzado por el Frente Norte. En Florecillas de cuneta conté mis sensaciones al pisar sitios como el pinar de Piedrafita de Babia donde se decía que había enterrada gente fusilada por los nacionales durante la guerra o cuando me asomaba con reparo al Puente de las Palomas desde donde arrojaban al abismo a carretadas de personas vivas, directamente desde el volquete del camión. Eran rumores inquietantes que nos llegaban sobre lo que había pasado veinte años antes, pero no tuve nunca la sensación de conexión de aquellos destinos desgraciados con lo que le pudiera haber pasado a mi tío Asterio. Fue más adelante, a partir de la ley de Memoria Histórica, que se empezó a ubicar las fosas comunes en todo el país, a reunir datos sobre represaliados y a recuperar algunos cadáveres, cuando en varias ocasiones he buceado en distintas bases de datos a la búsqueda de información sobre Asterio García Alonso. Pero, nada de nada. No sé si  murió en combate y eso justifique que no aparezca en las listas de represaliados o, como tantos otros, fue arrojado de forma anónima a una fosa común o enterrado a la vera de un camino sin que nadie anotara el hecho. Qué más daba si, al fin y al cabo, era un rojo más.

Asterio García Alonso.

En 2014 mi prima María Guadalupe, hija mayor de Glicerio, me envió un trozo de foto donde aparece un soldado en posición de descanso, que en vez de apoyarse en un mosquetón sujeta algo tan poco amenazante como un escobón. Quizá la foto se hizo en una pausa mientras barría el acuartelamiento, tocado con el típico gorro militar con borla, bien ladeado sobre la cabeza. En la guerrera luce insignias que parecen ser del arma de Ingenieros, sección de aguerridos barrenderos debió ser. Qué imagen de soldado tan alejada del combatiente animoso que solía exhibir la cartelería bélica republicana y de las soflamas de uno y otro lado que requerían a la gente corriente alistarse para cumplir con el sagrado deber de luchar por esta o aquella patria. Es la perfecta imagen de la poca gloria que aportan las guerras, solo dolor y miseria. Por fin, tras mucho preguntarme por cómo habría sido mi tío, con setenta años le puse cara a Asterio.

Cuando se inició la guerra civil su hermano Glicerio trabajaba en el ayuntamiento de León como guardia municipal y probablemente esa fuera la causa de que tuviera que pasarse al lado republicano. Al igual que Asterio, hizo la guerra también en el arma de Ingenieros como telegrafista según puede verse en la foto. Cuando cayó Asturias, fue encarcelado en el barco prisión Upo Mendi durante un tiempo y luego pasó a la prisión en que se había convertido el monasterio de San Marcos de León, pesando sobre él pena de muerte. No sé bajo qué circunstancias pudo eludir la condena a muerte y quedar libre, supongo que estrechamente vigilado durante un tiempo, pero no cabe duda que tuvo mucha suerte tal como era el clima de ajuste implacable de cuentas.

Glicerio García Alonso (derecha).

Con mi padre siempre hablé muy poco. En concreto de la guerra o de su familia, nada de nada. Solo alguna vaga información de que había estado con los italianos. En 2006 cuando visité por primera y única vez su pueblo, Velilla de Valderaduey, conocí a Lupicinio, amigo de mi padre, que me contó emocionado que habían hecho la guerra juntos por la zona de Levante empotrados con las tropas italianas y cómo mi padre, que había conseguido un puesto en las oficinas del regimiento, le protegía asignándole puestos de bajo riesgo. La de Lupicinio es la única referencia directa que he tenido de la participación de mi padre en la guerra civil, aparte de una fotografía y su cicatriz de guerra.

Orencio García Alonso (derecha). Probablemente Lupicinio es el del centro.

No sé si a la finalización de la guerra siguió con los estudios o ya inició las oposiciones a Correos. La primera noticia cierta es que en Enero de 1944, con veinticuatro años, se casó con mi madre, lo que hace pensar que su paso por la guerra no dificultó el desarrollo “normal” de su vida civil. Murió muy joven en 1975, unos meses antes que Franco. De haber vivido más, ¿habríamos hablado algo de su paso por la guerra y de la historia familiar? No lo sé. A veces el tiempo derriba barreras de incomunicación y otras el mismo tiempo te deja sin tiempo.

Mi abuelo Lázaro, que había evitado ir a la guerra de Cuba previo pago, tuvo tres hijos en la guerra, en ambos lados de la contienda. Supongo que en la familia aquello se vivió como un drama dentro del drama general, con el único alivio de saber que al menos no habría cruce de disparos entre los hermanos García Alonso, ubicados en frentes distantes casi mil kilómetros.

Como se habrá podido apreciar, sé muy poco del paso de los varones de mi familia  paterna por la guerra civil. Y nunca sospeché que su participación en ella hubiera abierto una brecha entre los dos hermanos supervivientes. Era una familia en la que no se hablaba de las desventuras que motivaron su salida del pueblo y que parecía habían tachado de su vocabulario la palabra porvenir y donde yo percibía poca alegría de vivir. Que los dos hermanos no fueran especialmente efusivos entre ellos nunca me hizo pensar en nada raro. Tampoco lo era mi padre conmigo. Mi prima Mari en sus comentarios a lo que yo escribí sobre nuestra familia paterna (ver Mi otra Familia) en el blog Lembranzas, decía “sé del distanciamiento de tu padre hacía mi padre…cosa que dolió a mi padre toda la vida” y aventuraba que la participación en la guerra de los dos hermanos supervivientes en bandos opuestos afectó a su relación “tu padre se desvinculó de nosotros….tal vez por motivos….en los distintos frentes que pelearon en la guerra”.

Para mí fue una revelación que me dejó tocado porque, independientemente de que fuera más o menos acertada o ajustada la apreciación de mi prima, dejaba muy claro cómo lo había vivido una de la partes, la familia de mi tío Glicerio. Y me dolió saber que se atribuía a mi padre aquel deterioro en la relación entre hermanos por motivos ideológicos y no tener argumentos para rebatirlo, pues nunca intuí nada y jamás oí a mi padre manifestarse en uno u otro sentido sobre la situación política del país o que dejara traslucir estar a favor del régimen. Un historiador o un investigador deben esforzarse en describir los hechos en su justo término, pero los protagonistas tienen todo el derecho a contarlos tal como los vivieron y los sintieron. Siento de verdad que esto se haya sentido así en casa de mi tío Glicerio.

En cualquier caso, de ser cierto, no sería más que el trasunto de lo que aún sucede ochenta años después de la finalización de la guerra, cuando una parte del país hace todo lo que está en su mano para impedir que las familias de los perdedores de la guerra recuperen de cunetas y fosas comunes los cuerpos de sus muertos. O que aún hoy, más de cuarenta años después de su muerte, haya flores frescas cada día en la tumba del que acaudilló el levantamiento militar, símbolo de la añoranza que aún anida en el corazón de muchos. Me gustaría que todo fuera más sencillo y que los herederos de los herederos de aquellos denominados rojos dejaran de sufrir este persistente y cainita ajuste de cuentas de los nacionales recalcitrantes.

Como también me hubiera gustado encontrar alguna pista sobre el paradero de mi tío rojo, Asterio, y depositar sus cenizas al lado las de su hermano Orencio, nacional quiero creer que más por las circunstancias de donde le sorprendió la guerra que por su ideología. Rojos o nacionales, descansen los tres hermanos García Alonso en paz.

León 30 de Julio de 1936. Carretera de Asturias. Fielato (colección José Luis Santos Flórez).

León 30 de Julio de 1936. Carretera de Asturias. Fielato (colección José Luis Santos Flórez).

Imagen de cabecera tomada de: elmundo archivo EFE
Imagen de cierre tomada de: leonantiguo.es

Abril 2018

(Seguramente, las cosas sucedieron casi tal como las recuerdo. De las sensaciones no tengo duda.)

EGªCalzada
Autor: Emilio García de la Calzada

6 pensamientos en “Mis rojos y nacionales (el drama dentro del drama)

  1. Ciertamente,pienso como tú. Yo tampoco sé la ideología de mis abuelos (ni paternos y maternos). Mis padres eran jóvenes y no fueron a la guerra ninguno de sus siete hermanos (de mis madre eran todas mujeres). Pero yo creo,como tú,que en la mayoría de las veces era cuestión de dónde te encontrabas al inicio. De un lado o en el otro.Y efectivamente seguimos igual. Vencedores y vencidos. Creo que todos perdimos. Aunque unos más que otros.

    • Esperemos que algún día pueda darse por concluida esta guerra y sus efectos: que todo el que lo desee haya podido recuperar a sus muertos. Parece una cosa tan razonable que no sé por qué se están poniendo tantas dificultades. Saludos, Juan.

  2. Hola Emilio:
    En mi familia nunca se habló nada de nada, ni de la guerra, ni del pensamiento político de ninguno de sus miembros. No conocí a ninguno de mis dos abuelos. El paterno murió de pulmonía cuando mi padre tenía 14 años y el materno de problemas cardíacos cuando mi madre tenía 20 años. Mi padre tenía 13 años cuando comenzó el conflicto bélico y el resto de la familia eran chicas. En la familia de mi madre mi tío José era fraile y mi tío Paulino tenía 15 años en esos días y el resto de la familia eran mujeres. Por suerte para ellos, nadie de mi familia directa participó en la contienda.
    Personalmente nunca fui consciente de vivir en una dictadura, ni de falta de libertad. Los niños y adolescentes de mi época vagábamos libres como gorriones por el pueblo y, dentro de un orden, hacíamos nuestra santa voluntad. A veces oíamos hablar de la guerra, del hambre del 41, y cosas por el estilo pero nos parecía que hablaban de la prehistoria.
    Un saludo.

    • Hola Eulogio. Es cierto que vivíamos como si nunca hubiera pasado nada, pero a mí aquellos rumores sobre lo que sucedía en el Puente de la Palomas y los fusilados en el pinar de Piedrafita me causaron mucho desasosiego. Igual que lo que se decía que pasaba en el cuartel de la Guardia Civil con motivo de la huelga de mineros y, sin embargo, todo sucedía bajo una aparente normalidad para los que vivíamos una manzana más abajo. Saludos.

  3. Emilio soy Mari tu prima…Es muy cierto que mi padre sufrió mucho por su hermano…Salió de prisión con muchos otros porque celebraron la victoria de una batalla….pero luego salieron muchos también..El barco UPO MENDI..era terrible vio morir a muchos de hambre porque les pasaban la comida en calderetas desde otro barco y si se volcaba ..ese día quedaban sin comer..así todo, solo era caldo con un grelo.Mi padre salió de la prisión de San Marcos y lo que más le dolió fue el comentario de tu padre hacia él…Tenían que haberte matado..Todas las familias tenían secretos…inclusive ahora la mayoría de las cosas nos las callamos para que otros de la familia no sufran.Me parece que te dije que el primo Federe había muerto hace como 8 años.Yo me comuniqué con Raquel su hija y no volvimos a conectar .Me dijo que Carmencita no debía ser hija del tío Federico..y nosotros nunca oímos nada de eso…pues como eso todo.Claro que cuando quedó libre iban a hacer registros en la casa cada poco…pero las personas antes eran muy trabajadoras y salían adelante.Lo del abuelo fue que se puso de aval por parte de sus parientes primos y comono pagaban le embargaron todo a él todo lo que tenía.Les recogió una temporada Fonsín en su casa del pueblo el que se casó con Liceria.Mi padre con 14 años vino para León y trajo a toda la familia…se puso a trabajar con un señor arreglando calcado( no me funciona la ceta)..o sea lo que nos ponemos en los pies .Las tías fueron a servir y así salieron adelante.En cuanto a Asterio si sé que fueron las tías pero lo debían haber enterrado ya y nunca dijeron nada de él…como era rojo y tampoco estaban a favor de eso.Ahora no podemos preguntar a nadie..están todos muertos.Te diré que murió mi hijos Javi en Septiembre a los 51 años y aún no nos han dado la autopsia..solo queda mi hija ya …lo estamos pasando muy mal…Os deseo a ti y tu familia un muy buen año nuevo….

    • Hola Mari, me alegra ver que te has recuperado bien de tu percance de salud. Lamento de veras el desafortunado comentario que atribuyes a mi padre, al que nunca vi tan exaltado como para expresarse con esa contundencia. Más bien al contrario, pues nunca le oí manifestarse ni a favor ni en contra de ninguno de los dos bandos de la guerra civil. Ni siquiera le oí hablar de la guerra, como tampoco lo hacía del pasado de su familia. Si, como dices, el comentario existió, debió lamentarlo durante toda su vida y quizá de ahí su silencio absoluto sobre la guerra civil. Estoy seguro. Lamento lo de tu hijo Javi, que descanse en paz. Un beso.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s