Jirones XXIII. 1964/65 Sexto Curso – Bachiller Laboral Superior. Segunda parte. Los gochos de Colominas

Autor: FEDE GARCÍA 30 de Abril de 2020

Libros de texto y cuadernos del autor.

Libros de texto y cuadernos del autor.

…Diciembre 1964/Junio 1965: De nuevo el más puro invierno. De nuevo, otro invierno vestido de blanco, entre el frío agudo de las tardes/noches en Las Colominas. Los tejados de pizarra almohadillados, todos, de espuma blanca, con largos hilachones colgando de los aleros en forma de estalactitas que amenazaban con desprenderse en cuanto la mañana espabilaba…

Los cristales de las ventanas de la vivienda, siempre amanecían escarchados por el interior. En ocasiones, hasta una tercera parte de los mismos, y también, con parte de las cortinas interiores cosidas a los cristales con la escarcha. Al menos, los testigos mudos del momento, Fede, Isa, Luli y Monchi, es lo que podíamos certificar con las más absoluta convicción, en un ambiente caldeado a medias por la chapa de la cocina de carbón en la cocina-comedor, del número 42, piso 2º-derecha, de Las Colominas.

Isabel, nuestra madre, siempre nos reñía, porque no quería que se rompieran las cortinas al intentar despegarlas. Había que esperar a que la escarcha se desprendiera de modo natural.

La norma de siempre era el frío. La excepción: algún día que otro despejado y con Sol a la baja. Amanecía, poco a poco, sobre las ocho de la mañana y para las cinco o las seis de la tarde, oscurecía.

Fede, y alguna de sus hermanas habían subido hasta la carretera de Rioscuro, a comprar, algún mandado de última hora, a la tienda de hilos, corchetes, agujas de coser, aceite de engrase de la máquina “ALFA”, botones, ovillos de lanas de cualquier color. Sus dueñas – dos hermanas – que vivían en el primer piso del edificio, nos parecían muy mayores. Siempre iban peinadas con el pelo canoso hacia atrás, muy recogido. Eran muy amables, y casi siempre nos regalaban algún caramelo, de los de sabor a naranja, o limón.

En el escaparate, había postales relucientes, y adornos brillantes – era Navidad – Nunca pudimos comprar una postal de las que brillaban con la luz. Volvíamos un poco frustrados, diciéndonos, que otra vez será. Volvíamos marrullando, poco a poco, ¿cómo podríamos juntar…? perrona a perrona – de las de a 10 céntimos-, más algún real de los de agujero en el centro, la cantidad necesaria para poder hacernos la próxima vez con, al menos, una postal de las que relucían. Nunca lo pudimos conseguir…

La vuelta a casa bajando por la Cuesta del Chigre, era un ejercicio especial para deporte de invierno: se trataba de ir resbalando por la senda helada y brillante iluminada con las primeras y escasas luces del camino. Había que lanzarse a la carrera, para así deslizarnos a pié-fijo, sin perder el equilibrio, unos pocos metros cada tramo, sin malograr, ni estropear por supuesto – el mandado encomendado, casi siempre envuelto en papel de estraza y asegurado con hilo-bramante fino, más algún adorno de estrellitas pegadas al envoltorio, gentileza de la Tienda de las señoras mayores.

**********************************************************

1982 Samartino en Olabezar. Dolores Unanue con la sangre y la chamusquina del gocho.

1982 Samartino en Olabezar. Dolores Unanue con la sangre y la chamusquina del gocho.

…en todo caso, había pasado, a su vez el 11 de noviembre – Día de San Martín – más conocido, por el día de “Hacer el Sanmartino”. Día, especialísimo en Las Colominas, porque se llevaba a cabo la “Matanza del Gocho”, que en la mayoría de los casos era propiedad de aquellos vecinos que disponían de Chabola propia al lado del Barrio, camino del Molinón, donde los habían criado día tras día durante todo el año, siempre alimentados con las sobras de la comida común del día, más un revoltijo de mondas de patata y restos vegetales varios, hervidos – como era la costumbre – más un par de puñados de “salvao” añadido, en concepto de postre flotando en el cubo de zinc, que las mujeres casi siempre se encargaban de llevar a las mañanas a las cochineras particulares.

Los vecinos-mineros, sí visitaban las chabolas del gocho, los domingos y festivos, a fin de llevar a cabo la limpieza semanal entre bromas, y cigarros de tabaco “Cuarterón”, “Ideales”, o en los casos más exquisitos, “Celtas”, siempre con el Chisquero de piedra y mecha amarilla enrollada como una culebra, en el bolsillo de la camisa remangada, por si acaso.

En el caso de la familia de Pedrosa “El Barrenista”, era distinto. No poseía chabola, ni tan siquiera alquilada. Pero, la obligación de garantizar que la familia, no pasáramos necesidades durante todo el año, desde el segundo año de permanencia en el Barrio, la Familia “Pedrosa”, también hacía su “Sanmartino”, durante varios años. El “gocho”, era adquirido a crédito, al Carnicero de la Carretera a Rioscuro, que estaba al lado de la Academia y, naturalmente era pagado en 12 cuotas exactas y siempre en metálico. En general, salvo excepciones, era “Fede” el encargado de llevar a la carnicería el sobre cerrado con el dinero, que sólo debía de entregar al Sr. Carnicero en persona, y devolver a casa el recibo del dinero que debía corresponder a cada mes vencido y firmado – al recibí – por supuesto.

Una operación de cierto riesgo, dado que, algún o algunos guajes, podían jugar al: “Te lo quito y te lo damos… cuando queramos”, durante el recorrido del camino a la Carnicería, que generalmente correspondía a los sábados por la tarde. Algún disgusto sí hubo. Tuvo que ser “Pedrosa” el que me acompañara a casa de los Padres de los guajes del ¿Juego…? a fin de conseguir, que de manera voluntaria, devolvieran el botín incautado completo, pero… con el ¡sobre abierto…!

La sanción paterna de uno de los padres de los dos guajes por la broma, fue inmediata: el castigo consistió en ortigar las piernas por las corvas, previa sujeción por el brazo, a uno de ellos, entre otras razones, por haber sido descubiertos con el sobre en el bolsillo…,y como no, también, por la travesura llevada a cabo, porque sí, porque era un juego – Fede, siempre pensó- que sí, era un juego… nada más.

El día de la “Matanza”, siempre era un día de los que no se olvidan, y menos, si se ha vivido de niños, aunque en este caso, “Fede…” ya, con quince años y pantalón largo, y a punto de sobrevivir a una adolescencia convulsa y explosiva – sin acné – se sentía el dueño del futuro.

Los preparativos previos: Banco de apoyo, de pieza única de madera, de unos dos metros de largo y medio metro de ancho, más cuatro pies de roble encajados en ángulo, que para esta ocasión era aportado por un convecino/compañero de trabajo. Otro vecino, aportaba los felechos -bien secos, por manojos, atados por cuerda bruta de pita. Otros aportaban las rasquetas – generalmente trozos de guadaña vieja rota – para afeitar a la víctima una vez sacrificada y escaldada con agua caliente-hirviendo procedente de una caldera, que se disponía previamente a hervir en la calle.

Las cuerdas de sujeción, más el Gancho de hierro, que el Matarife utilizaba, a los efectos de sujetar al “Gocho”, una vez volteado en el banco y sujetado a fuerza bruta, por “Pedrosa” y tres o cuatro colaboradores voluntarios de musculatura probada, con colilla en la boca y boina calada.

El Matarife, solo sacaba su “cuchillo-carnicero” de una funda de cuero que llevaba a la cintura, en el momento oportuno. Sin dudar, sacrificaba al animal en apenas unos segundos, para que a la vez, un par de vecinas de las más animosas, recogieran en sendos baldes de zinc, la sangre en caliente del animal – previamente remangadas hasta el sobaco – removiendo continuamente la misma, para que no se cuajara debido al frío…

Una vez desangrado el animal se le depositaba en una cama de paja hecha en el suelo, previamente limpia de nieve o hielo, más unos haces de felechos secos, dándole fuego a todo ello, el Sr. Matarife, con el “chiscazo de honor”, que por derecho y tradición le correspondía.

La depilación de la víctima se llevaba a cabo, reponiendo al animal sobre el banco de madera curtida por mil sacrificios. Poco a poco, se iba frotando a mano la piel, derramando jarro a jarro agua hirviendo, mientras otras manos armadas con rasquetas, iban afeitando todo el cuerpo del gocho, desde el cuello hasta la cola.

Antes de esta operación, había que descalzarlo” retirándole las cuatro pezuñas de un solo estrujón. Operación que se llevaba a cabo en caliente. Lo hacía el propio Matarife: un solo estrujón hacia la derecha o izquierda y pezuña fuera.

Era costumbre dejar la última para el invitado de honor: en este caso, correspondió a Fede, que con nula destreza y una dosis de vergüenza añadida, producto de no haber logrado descalzar de un solo tirón la pezuña asignada, más una quemadura leve en la mano derecha, tuvo que ceder el honor a su padre: Pedrosa “El Barrenista”, que sí cumplió con dicho honor sin más trámite. Una mirada complaciente de amparo filial de apoyo, ratificó el apoyo. Mirada que nunca he olvidado.

**********************************************************

Cuadernos del autor.

Cuadernos del autor.… pasaba ya el mes de enero, la Navidad y el día de Reyes: día grande para unos niños agobiados por el sentido de culpa propia, por supuestamente, haberse portado mal durante el año anterior… siempre pensabas, que tus balances de desobediencias, travesuras y supuestas malas notas en el Cole, o en el “Insti”, iban a pasar factura, sin ninguna duda, este año.

La noche anterior: actividad frenética de Fede y sus tres hermanas. Había que dejar impecables las botas o los zapatos de domingo, a fin de ponerlos en el alféizar de la ventana por la parte exterior, en la habitación de dormir, dejando la misma un poco abierta para que ¿Alguien? depositara los regalos… en una noche, que conjuntamente habíamos decidido pasar en vela por turnos…

Las cartas de solicitud a los esperados Reyes Magos eran escritas a mano – con plumín de tinta – o, con lápiz de los de afilar a la saliva – tenían que ser depositadas hechas un rollo, o dobladas en el interior de cada zapato o bota… a fin de que no se mojaran. No servían ni sandalias, ni zapatillas, pero sí servían las madreñas, que también, debían estar limpias y enceradas, para tan especial fin.

El problema era el de siempre: que las botas de “Fede” eran de cuero. Tenía que secarlas y limpiarlas de barro, y untarlas con sebo de caballo, o tocino viejo. Los cordones, casi siempre deshilachados y desgastados, tenía que lavarlos y secarlos en los alambres de secar de la cocina, bajo el calderín del agua caliente. Las hermanas intentaban al mismo tiempo hacer milagros, para blanquear los zapatos de los domingos, con un líquido blanqueador de tubo de la marca Nugget, que casi siempre, por cierto, se agotaba a la primera pasada.

La inventiva natural de mis hermanas, ante el fracaso del Tubo-blanqueador – a fin de lograr que los zapatos de domingo estuvieran “blancos-blancos” siempre, me parecía, que eran los razonables para conseguir que quedaran presentables. La alternativa era simple: hacer discretamente un mejunje de harina y leche – porque todo era blanco-, en una lata pequeña y embadurnar los zapatos con un líquido blanquecino que al helarse en la ventana quedaba cuarteado como la piel de un cocodrilo.

Sorprendentemente al amanecer del día siguiente, aparecía la ventana cerrada con los zapatos dentro, las cartas abiertas, y unos regalos que casi nunca coincidían con lo pedido y solicitado. Ninguno pedimos jamás explicaciones. Simplemente nos limitábamos a empezar a jugar y a entretenernos con los juguetes que habían amanecido en la ventana. Por cierto, la dejábamos abierta, y amanecía siempre cerrada…

Había pasado ya el 6 de enero. Se aproximaba la vuelta al “Insti”, tras el fin de las vacaciones de Navidad. Dependía la fecha de vuelta, de si el lunes siguiente al 6 de enero caía en viernes. Por el contrario, si el 6 de enero caía en lunes, al martes vuelta al “Insti”.

Reincorporado al “Insti”, tras haber superado el Trimestre anterior con notas medianamente aceptables: algún sobresaliente en Dibujo Técnico, varios notables, en Geografía e Historia, y con un aprobado raspado en Matemáticas… correspondía enfrentarse a la rutina habitual : Madrugar, ir a por la leche a casa de la Señora Lucila, volver, hervirla y preparar el desayuno para las hermanas…

Acompañar a las mismas al Colegio, por el camino del Transversal y con la cartera de cuero con los libros de las asignaturas del día, llegar la Instituto a la hora.

Los horarios y días de clase, en el segundo tramo de Sexto Curso, en el Instituto, por ejemplo: en las asignaturas de Física y Química, eran los siguientes:

FISICA: lunes, miércoles de 10m a 11m. Jueves de 16 a 17 horas.
QUIMICA: Martes, de 16 a 17 horas. Miércoles y viernes de 11m a 13m.

El profesor de Física, era el Director del Instituto, Sr. José Antonio y la de Química, una profesora, cuyo nombre se ha desdibujado.

Los temas a abordar por los profesores, en estas materias, siempre en forma de ¿ponencias abiertas… en relación con el programa…? no daban demasiado de sí, porque, debíamos de tomar apuntes a mano en un cuaderno de un solo uso por curso. El resultado, en general, era indescifrable. Dichos apuntes tomados al vuelo, se transcribían con buen ánimo, pero con escasa fortuna. Deberíamos de haber dominado los signos de la escritura taquigráfica, para poder, obtener una transcripción más o menos acertada de la clase de turno. En cualquier caso, lo importante era aprobar, trimestre a trimestre.

Lo cierto es que en Sexto, Fede tenía asignado el número 14, cuando en el curso anterior y su reválida le correspondió el número 17, lo cual se traducía en que, tras seis años en el Instituto “Obispo Arguelles” de Villablino, los compas se habían ido reduciendo, de los ¿cuarenta iniciales…? en el Primer curso, hasta, los ¿24…?

Otras asignaturas, entre ellas, Dibujo, Matemáticas, Geografía, Cultura Industrial, etc. Religión, Educación Física, etc. sus horarios eran intensivos, como lo habían sido en el curso anterior. Como ejemplo:

Martes: 9/10 h. Cultura Industrial. 10/11h. Dibujo Industrial. 12/13h. Matemáticas. Tarde: 16 a 17h. Geografía.
Jueves: 9/10hs: Cultura Industrial. 10/11hs. Dibujo. Tarde: 15/16hs: Matemáticas; 16/17hs. Geografía

Había, además, que tener en cuenta, que las prácticas de Taller: Mecánica, Electricidad y Carpintería, era por Trimestres, y que las mismas se llevaban a cabo por las mañanas en días alternos: lunes, miércoles y viernes. La ventaja, consistía, en el hecho de que los profesores, en cada una de estas materias, eran siempre respetados, dado que en los Talleres, ellos también se ponían el buzo, y, se manchaban las manos de grasa, explicando y aclarando a pie de obra, las dudas de la clase. Las profesoras, solo lo eran en parte de las materias ordinarias que no tenían que ver con las de Talleres. Recuerdo de modo especial a la Profesora de Geografía e Historia: Juana Vega, que me revisaba los apuntes en limpio, el primero.

En Mecánica, por ejemplo, los problemas de roscas, engranajes, pasos, roscas trapezoidales, su teoría y puesta en práctica con Maquinaria Herramienta y útiles, que, en ocasiones, como práctica grupal, había que construirlos bajo plano, a partir de barras de hierro dulce, cumpliendo todo el proceso completo, para ser evaluado el resultado, con un aprobado. Los trabajos de este tipo – los mejores – se conservaban apara ser expuestos a fin de curso.

Día a día, mes a mes, llagaba de nuevo la primavera: La nieve se iba retirando hacia el Cueto Nidio y más arriba. Se acercaba la primavera… en los “praos”, muy verdes, entre el río, y las vías de tren de carbón a los cargues de Villaseca, aparecían las abubillas: unos pájaros de color blanco y negro, con cola amplia y una especie de coronilla en la cabeza. Nunca supe, si eran de la zona, o eran viajeros de temporada, que iban hacia el Norte. Aquellos pájaros eran muy buena señal.

Los meses, marzo, abril, y mayo, pasaban a buena marcha con la rutina habitual, alterada a finales de cada mes y trimestre por las notas parciales, que iban a determinar en parte, las finales de junio.

Llegaron las pruebas de finales de Mayo, y, primera quincena de Junio, y, los resultados finales, para “FEDE”, no fueron desalentadores. Buena parte de las asignaturas resultaron aprobadas por los exámenes parciales trimestrales, por que la media de las notas superaban el “CINCO”. Alguna asignatura, fue objeto de examen total – todo el año – . Recuerdo “Matemáticas” de Sexto: límites, derivadas, integrales, problemas de cierta complejidad, que eran difícilmente entendidos, y en consecuencia, resultaban mal resueltos. Resumiendo: Un único suspenso: “MATES”, para septiembre. Resto asignaturas: Dibujo Industrial: sobresaliente; Geografía e Historia: notable; el esto: Física y Química – asignaturas separadas – Lengua y Literatura, más Educación Física y de Formación del Espíritu Nacional, Religión, habían sido aprobadas, sin sobresaltos destacables.

En cualquier caso, merece la pena destacar, la larga sombra del profesor de Religión – “Don Gildo” -que en una hora, o ¿dos…? a la semana, era capaz de mantener en situación de tensión permanente a unos alumnos en proceso de emancipación juvenil biológica: edades entre 16 a 18 años, con su presencia rocosa, de voz rotunda, sin opción alguna a contradecir sus sermones de breviario ante un alumnado que era escrutado como material en riesgo permanente de apostasías mentales… Aun así, hubo que superar – sin arneses de seguridad mental – la asignatura, que se encuadraba entre las asignaturas de segundo nivel, apellidadas: “LAS MARÍAS”

Nota UNO. Nota especial dedicada al “Compa” Octavio, en relación con el “JIRON XXII”. Octavio, el de Sosas de Laciana, compañero de curso, hasta Quinto de Bachiller, ha tenido el buen detalle, de resituar, un Viaje de Estudios de Fin de Curso, que, de modo, involuntario, he situado en el espacio temporal de “Fin de Curso Bachiller Elemental”. Este viaje correspondió al que se hizo en Un Autobús-Alsa, a Léon, Logroño, Zaragoza, Barcelona – más una vuelta a Valencia – y, retroceso a Barcelona.
El Viaje de Estudios, que había citado, corresponde al realizado los alumnos de Séptimo Curso, a Santiago de Compostela, dos años más tarde.
Agradezco a “Octavio” la notación de carácter temporal que ha tenido a bien ajustar sobre un viaje de Fin de Estudios. Gracias de un compañero que no olvida: Fede, el hijo de “Pedrosa El Barrenista”.
Agradezco de nuevo a Octavio, hoy residente en Ponferrada, al cual tuve la suerte de poder visitar recientemente, a fin de rememorar una antigua amistad, que ha dejado un poso indeleble en la memoria, a la vez, que otros: como Ismael, Robus, Nieto, Rafael Álvarez Rubio, y demás, cuyos nombres se van diluyendo en las nieblas de la memoria.

Fede García González
Autor: Fede García González

Jirones XXII. 1964/65 Sexto Curso – Bachiller Laboral Superior. Primera parte

Autor: FEDE GARCÍA 31 de Diciembre de 2019

Libramiento de la MSP de Pedrosa “El Barrenista”.

Libramiento de la MSP de Pedrosa “El Barrenista”.

¿LIBRAMIENTOS AL NATURAL?

… ya, a finales del mes de septiembre de 1964, empezaban a amarillear las faldas del Cueto Nidio y la Devesa en La Muela. Alguna avisada tormenta de fin de verano, de las que por sorpresa, causaba la espantada general del personal – familias, casi siempre – que habían ido a pasar el domingo bajo el frescor de las aguas del Río con los bártulos de cocinar, asar y despabilar el estómago sin reparos ni protocolo alguno. Era una epopeya, ver como grupo tras grupo, se desperdigaban mayores y menores, por las veredas para converger en el Puente de Hierro. Puente, que como una gran garrapata, se aferraba con ambas manos y pies a las orillas del Río Sil. Era, – y, es – la única vía de enlace segura entre ambas márgenes, que salvaba a los paisanos y guajes de una mojadura digna del mejor de los resfriados, o incluso, de un catarro de difícil arreglo. Bajo el puente, el cauce estaba remansado con una presa de temporada de no más de un metro de altura, toda ella levantada con redondos de rio de respetable volumen, sellada con pedazos de pellas de barro y restos de maleza por la parte interior, que eran recolectados azadón en mano en las orillas del mismo.

La Represa era de las de temporada de verano, cuyas aguas se remansaban hasta la poza de baño común, aguas arriba, nombrada: El Largo. Poza situada a los pies de los ruinas del Molinón. La represa temporal se dedicada a la pesca de truchas, que, de vez en cuando, se podían ver nadando desde el Puente en determinados momentos, en los que el Sol, en su caída de retirada, iluminaba la represa desde las cumbres de los montes, a modo de despedida.

La tormenta ilustrada de relámpagos y acompañada de sus posteriores truenos de ruido contundente, más la lluvia que a cántaros, se despeñaba sin remisión, obligaba a intentar guarecerse lo más rápido posible al personal. El cubrirse era una necesidad resuelta de las mil formas que el personal pueda llegar a imaginar, utilizando, en cada caso, los medios de que cada cual disponía: un saco al envés en forma de capa-capucha; un jersey revuelto como pasamontañas temporal; algunas ramas verdes, de pasada; el bicornio de cartón, o papel… ambas manos, también, como último recurso de defensa y cobertura extrema…¿La dirección de la desbandada…?: ¡Única! Todos encaminados en dirección nor-oeste, hacia las Colominas, para poder guarecerse cuanto antes y esperar a que la tormenta escampase, en el mejor de los casos.

La familia de Pedrosa “El Barrenista”, era una más, en las Colominas que casi como norma obligada, acudía los domingos muy de mañana, a las faldas de la Devesa en La Muela, con los medios necesarios, a fin de pasar factura a los duros días, que los mineros habían de superar encerrados en los fondos de las galerías. Esas escapadas familiares, estaban más que justificadas, sin ejercer derecho alguno de oposición a los niños. Suponía convivir en plena naturaleza, con cuatro menores a cargo, en los primeros tiempos – más tarde – en los últimos momentos, fueron, ya, seis.

A saber: Fede, Isabel, Luzdivina, Ramona, José Jacinto y Juana de, respectivamente: 15, 14, 13, 12, 8 y 6 años de edad. Fede, nacido en Jaén. Isabel, Luzdivina y Ramona, en el Valle de “Les Cubes”, en Ciaño de Santa Ana- Asturias; José Jacinto y Juana, nacidos en Villablino-Laciana.

Todo fue, una experiencia muy singular que se pudo superar sin ánimo alguno de recriminar jamás nada a nadie… Fue una aventura fundamental de supervivencia en condiciones excepcionales para una familia – similar a otras – cuyos límites de endeudamiento temporal, por ejemplo, no superaba el mes – Pan y Leche diarios a cuenta, con Libreta de apunte de deuda, anotado por el fiador a punta de lápiz de color carbón, y resuelta siempre en la primera semana de cada mes, de modo puntual y disciplinado, tras recibir en metálico la mensualidad arrancada, en el pozo Bolsada, en Orallo, por Pedrosa “El Barrenista”, de la M.S.P.

Pagos mensuales que recibía, Pedrosa – como el resto de sus compañeros en las Oficinas de la empresa – tras la entrega de un documento justificativo que se le denominaba “LIBRAMIENTO”. Palabrota, que en su día, me provocaba una mirada misteriosa, y también preocupación, por no entender la razón que justificara que aquel papel fuera tan importante, porque siempre se quedaba sobre la mesa del comedor, junto al sobre del dinero, mientras Ramón García Pedrosa, se duchaba por segunda vez, y poder comer, o merendar a continuación. Después… Sacar el dinero: siempre la madre; Isabel “La Andaluza”- algún billete verde, de los que, tenían grabado un dígito en singular “1”, más tres ceros, y otros varios de color marrón claro, de valor 100; alguno de color casi granate, de 50 pesetas, algunas pesetas y duros, que en ocasiones eran de papel y/o, de metal, con la cara machacada de un señor de cara de pan, mirando al vacío, sin sonreír, ni nada. En las monedas de metal, rubias o claras, se dejaba muy claro, que el tal Sr. Francisco Franco, estaba allá grabado por la “GRACIA DE DIOS”… Un dogma de fe grabado, cuyo fin ha sido legendario en muy cercanas fechas.

Contar los dineros. Comprobar que no faltara nada. Calcular gastos, lápiz en manos de Fede, era una función más que sagrada de “Isabel”. Los demás, menores y mayores, eran/éramos, auditores visuales de un ritual mensual, que si los accidentes habituales de trabajo – lo permitían – se volvería a repetir el mes siguiente, en las mismas condiciones y circunstancias. Nunca faltó, ni un duro, para el tabaco de cuarterón, que Ramón empleaba, para liarse un cigarro, de vez en cuando… el encargado de ir al Estanco en la Plaza, era Fede “El Rubiajo”, por orden de la administradora en persona, pero solo si el dinero llegaba. En ocasiones de fiesta, o domingo, podía ir a buscar en paquete de Ideales sin boquilla, pero solo en días muy señalados.

El tal “LIBRAMIENTO” era, sin más, el documento mensual de certificación y justificación de lo devengado al barrenista: “Pedrosa”. Documento realmente asombroso, por la rigurosidad de los conceptos y los criterios a considerar y aplicar a la hora de calcular, punto por punto, lo que se debía de abonar, al trabajador.

Vaya por delante, que al disponer – por casualidad – de varios ejemplares, en original de los citados “LIBRAMIENTOS” de Pedrosa “El Barrenista”, considero de interés, intentar darles de nuevo vida, como ejemplo práctico de unas realidades irrepetibles:

Ejemplo:

MINERO SIDERURGICA DE PONFERRADA, S.A.   SECCIÓN DE MINAS
Productor: RAMON GARCIA PEDROSA ………………………..                         Nº de orden: 154
CATEGORIA: BARRENISTA       ………………………………………….                        Jornal: 27………………………
Núm. De matricula: 23195………………………………………..                          Quinquenios…………. Total.
Núm. Afiliación a S.E. …. 31721 ……………………………… Entidad Colab. Seguro Enfermedad Núm: 194

El presente LIBRAMIENTO/¿Nómina?, de modo resumido, es el correspondiente al mes de Julio del año 1955, que supuso a la familia de Pedrosa “EL Barrenista”, unos ingresos brutos de 3.433, 13 pesetas, restando líquido a percibir la suma de 3.100 pesetas con 26 céntimos. Creo, que merece la pena desglosar el mismo:

ABONOS                                                           Nº   PRECIO IMPORTE
Jornales Ordinarios                                           8.-     21.-     168.-
Metros de Transversales y Galerías ………     16.- 120.-
         “                 “               “   ——                    5.-     139.-   808.-
Diferencia de jornal Art, 31 R.N.T.   ………                           180.-
½ hora de pago d haberes                “                                     63.-
20% trabajos nocturnos                   “                                      28.-
Días de fiesta no trabajados             “                                    42.-
Diferencia salario destajo o/, 24-5-54                                    22.-
25% Plus de carestía de vida            “                                 338,75
Prima de Asistencia 2,50                        “                             75,83
Plus Familiar                                   “                                   748,95
Subsidio Familiar                            “                                     90.-
Prima Asistencia Decreto 17/2/50    “                                  378.-
Premio Especial Decreto 22/1/54     “                                  446,60.-
                                  T O T A L G E N E R A L                 3.433,13
 

En lo relativo al apartado de los DESCUENTOS, creo, que también merece la pena el desglose:

D E T A L L E                                                    IMPORTE
5,70 % S.S. y C.S. (Cuota Sindical)         ……….    41,79.-
3% de PREVISION                                   “              53,08.-
RENTA DE CASA                                   “               230,00.-
AGUA                                            “                             8,00.-
T O T A L   A D E D U C I R                                     332,87.-
L I Q U I D O   A C O B R A R                               3.100,26.-
Mes de Julio 1955
Servicio:   ORALLO –BOLSADA
DUPLICADO PARA EL TRABAJADOR.
…/Notas Uno y Dos/…

En todo caso, y también, como curiosidad, merece la pena señalar, otros conceptos considerados a los efectos de posible abono, en los Libramientos:

A saber: Horas Extraordinarias incrementadas en un 30 y/o, 40%; Fiestas o domingos trabajados; Quinquenios; Jornales contrata; Horas Extra en 30% contrata; Horas extras contrata en 40%; Metros de Transversales y Galerías; Metros en Testeros; Metros en Coladeros; Conservación de Cuadros; Transporte de Vagones; ¾ de salario Accidente de Trabajo; Prestación de enfermedad art.68 L.C.T.; Asistencia a clase Frente de Juventudes; Diferencia de jornal art. 31 L.C.T; Bonificación Artilleros y Posteadores: Vacaciones; Sextos de Domingo; Casa, agua y Luz; Licencia de Matrimonio; Ausencias Art. 67 L.C.T; Salidas…

Respecto del apartado de DESCUENTOS, merece la pena, también, señalar las posibles y previsibles situaciones de descuento, aunque en el Libramiento anterior no haya sido necesario señalarlos por no haber sido objeto de descuento alguno:

A saber: 3% de enfermedad (más 30.000 ptas.): 1,20% S. Familiar(más 30.000 ptas.); Anticipos; Luz; Economato: Materiales almacén; Materiales repuestos en viviendas: C/c Anticipos Villablino: Multas Frente de Juventudes; Multas por Sanción; Hospitales Residencia Solteros; Retenciones Judiciales; Agua; Caja Auxilio familia víctima de accidentes mortales…

Ciertamente, a la vista de tan espectacular derroche de conceptos retributivos contemplados, así como los posibles descuentos objeto de retención en el llamado “LIBRAMIENTO”, no cabe duda, de que el documento en cuestión fuera necesariamente visado, leído y comprobado – casi siempre no comprendido del todo – por los titulares y beneficiarios del mismo.

Pedrosa “El Barrenista”, siempre tenía un pero al analizar línea a línea el Libramiento: un metro más o menos de galería avanzada… para ello llevaba una libreta donde día tras día anotaba los metros avanzados incluidos los centímetros, que en caso de error se los debían de abonar en el Libramiento del mes siguiente. En el caso de FEDE, me obligaba, lápiz en mano, a revisar las sumas de la nómina, por si hubiera habido algún error de cálculo… que no era habitual, pero: por si acaso, había que comprobarlo.

Nota UNO.- Las 3.100 pesetas y 26 céntimos netas, que Pedrosa “El Barrenista” aportó a la Unidad Convivencial, el mes de julio de 1955, mediante un trabajo realmente duro y peligroso, en el Pozo Bolsada-Orallo, al cambio en la actualidad – 2020 – supone apenas poco más de 300 euros. Sin embargo, esa aparente limitada capacidad de compra y supervivencia- se amplificaba– porque el horizonte de deuda temporal familiar no superaba el mes vencido – hoy, tal horizonte de deuda se mide en las familias por decenios, y, en algunos casos por vidas completas ¿…?
Nota DOS: Es curioso, como en el apartado de conceptos susceptibles de abono, aparece, el muy peculiar y llamativo: ¡Plus de Asistencia a clase del Frente de Juventudes…! que naturalmente, Pedrosa, jamás cobró.
También, sin ser sorprendente, aparecía camuflada una realidad llamativa: es la que aparece en el apartado de DESCUENTOS, como Cuota Forzosa de Cotización al Sindicato Vertical, disfrazada y semi-oculta en la cotización general a la Seguridad Social de: un 5,70% S.S, y C.S. : Total descuento conjunto: 41,79 pesetas. No hay duda que C.S. es el acrónimo de la forzosa Cuota Sindical al Sindicato Vertical de la Falange.
Otras realidades previstas de posible objeto de descuento: Multa o Multas del Frente de Juventudes, o, Multas por Sanción, y también: ¿Hospedaje de Residencia de Solteros…?

Sexto Curso – Bachiller Laboral Superior.

Pasado el verano; pasadas las fiestas de San Roque; pasado el viaje de Fin de Curso allá, en Santiago de Compostela; pasado otro viaje complementario a Avilés, donde residía un hermano de Pedrosa “El Barrenista”: “Juan García Pedrosa”, empleado de la empresa ENSIDESA, – recién puesta en marcha a través del I.N.I. (Instituto Nacional de Industria)-, y donde ya con una cierta autonomía de joven adolescente, Fede, todavía en pantalón corto , acompañado de un primo y algunos amigos de temporada, caminábamos hasta la playa de SALINAS, cerca de Avilés, para nadar un poco, jugar lo preciso y volver a la hora de la cena a casa de mis tíos.

De vuelta, en cualquier caso, lo inevitable ya había llegado: Volver a las aulas de Sexto de Bachiller: Primero del Superior: mismos colegas: Robus, Avilio, Nieto, Miguel Ángel…. Ismael, Octavio, Vázquez, Arias y otros, que el tiempo se ha encargado de desdibujar.

Al curso casi al completo, nos parecía que iba a ser insuperable la temporada septiembre/junio en cualquier aspecto; especialmente en las prácticas. Pongo como ejemplo, que entre el material de obligada adquisición se encontraba, el libro/consulta de Máquinas Herramientas de “VELASCO DE PANDO”, que contenía todo un arsenal de información básica en materias ya conocidas en anteriores cursos, pero que se anunciaban en términos – nos parecía – difíciles de superar.

Vaya por delante, que el tal citado libro trataba de: Generalidades sobre Máquinas Herramientas – Estudio general de cuchillas o herramientas cortantes simples El torno cilíndrico de puntas y el roscado en el torno – Tornos Revólveres y Automáticos – Fresas y fresadoras – El aparato divisor de las fresadoras Universales – Materiales: Volframio/metales de corte ultrarápido,   a base de carburo de volframio – esteatita, vidia, carboloy… etc.

Todo un vademécum ilustrado y con tapas de cartón duro, forradas con sobre cubierta de tejido color berenjena, aún en muy buen uso. Las clases empezaban a ser necesariamente más serias, más rotundas, más complejas. La carga efectiva del aprendizaje, me y nos parecía, muy superior a nuestras capacidades reales. Mi dorsal en el curso era el “CATORCE”, que me correspondía por orden numérico/alfabético, y que a efectos prácticos, no tenía más utilidad, que la de facilitar el control de faltas a clase del día en cuestión, o de la clase siguiente, situación resuelta por eliminación: Se cantaban los números, si el profe lo pedía al empezar la clase y por defecto, resultaba el control de los que faltaban… así de simple.

Fede García González
Autor: Fede García González

Jirones XXI. Reválida y viaje de fin de curso

Autor: FEDE GARCÍA 14 de Diciembre de 2019

Título de Bachhiller Laboral Elemental

Título de Bachiller Laboral Elemental

QUINTO CURSO. REVALIDA, VIAJE FIN DE CURSO Y TITULO BACHILLER ELEMENTAL.

… y, una vez más, se acercaba el mes de mayo de 1964 en el Instituto, tras una primavera acelerada, atreviéndose a alcanzar el mes de Junio a marchas forzadas… en los prados tendidos a los pies del Cuetonidio, atacado por las aguas del Sil, camino de Rabanal de Abajo y de Las Rozas, tras discurrir desde Rioscuro, con energía de baja potencia pero todavía poderosa que, seseaba entre las pozas de baño común de los guajes de las Colominas y de Villablino –no todos, ni todas, bañándose casi siempre a la descubierta, es decir – con la ropa a salvo – no fuera a ser que se mojara y descubrieran en casa, que ¿algunos…? habían hecho pira, sobre todo, determinadas tardes propicias.

Estos baños de ocasión lo eran, bajo vigilancia preventiva de algún compa, que no sabía nadar, sentado en el peñasco de la Concha, con la mirada fija en el Puente de Hierro, y el discurrir añadido del tren-carbonero de humaradas café con leche y silbidos en si-sostenido, procedente de los cargaderos en Villaseca con carbones de antracita y hulla, camino de Ponferrada…

Esas tardes- en remojo apresurado y culposo – con apuestas a pulso de quien se tiraba a la poza desde lo más alto, o sobre quién hacía la pirueta más complicada en el salto, escondía en el fondo todo un barullo de tensiones no resueltas derivadas de las preocupaciones que provocaba – pensar quizá, en no superar la Reválida de Quinto – Reválida, de la que dependía conseguir el Título de Bachiller Elemental (Cinco años) de estudios reglados a golpe siempre de exámenes mensuales, trimestrales, y de final de curso, más la Reválida en Quinto como postre, que de superarla, suponía, poder continuar los estudios – dos años más – para poder acceder a una nueva Reválida que permitiera obtener el Título de Bachiller Laboral Superior. Total SIETE años de pruebas de carácter formativo, disuasorio y decisorio, pasando de la niñez expresa – 10 años – a los 17, con una pre y pos adolescencia empaquetada y resuelta sin anestesia ni contemplación alguna.

Las dudas eran irracionales. Las tensiones obligadas, porque nadie nos preparaba para el supuesto de SUSPENDER. El SUSPENSO era una condena, tanto en el grupo más cercano en las clases, como en los domicilios comunes, donde el cuadernillo de notas, era irremediablemente escrutado, analizado y sometido a un régimen de control disciplinario en su grado más insoportable a base de interrogatorios, sin derecho a cláusula de réplica justificativa que suavizara el nivel de condena a aplicar por uno o varios suspensos, o de faltas a clase sin justificar, o de mal comportamiento, por ejemplo. Las sentencias eran inapelables: Castigado por suspender: Religión, o Mates, o Cultura Industrial: No hay cine el domingo en el Muxiven … Había también castigos menos superables: Manojo de ortigas por las piernas al aire, porque los pantalones largos, habían quedada en el armario para el Invierno próximo… No era el caso de Fede “el Rubiajo”. Si fue el caso de otros compañeros.

Lo cierto, además, es que el día 13 de junio de 1964, la reválida de Fede, se dio por superada con la calificación de APROBADO en el Instituto de Segunda Enseñanza “OBISPO ARGUELLES” en Villablino, certificándose los estudios de Bachillerato Laboral Elemental. El título de B.L.E. fue expedido el día 2 de abril de 1969 por el Rector de la Universidad de Oviedo en el número de folio 20 – con el número 732-

No fue fácil, superar una a una, las pruebas efectivas a fin de conseguir lo que nos parecía imposible, tanto en los exámenes escritos, como en los verbales – que los sentíamos como verdaderos suplicios. Añadamos a ello que las pruebas prácticas, en las actividades de Mecánica, Electricidad y Carpintería, casi siempre había que superarlas en comandita, es decir: en grupo con otros compas elegidos o impuestos a dedo.

Por ejemplo: No está de más, comentar ante qué tipo de problemas había que enfrentarse a fin de poder demostrar las capacidades y conocimientos suficientes y necesarios para superar unos exámenes, mil veces temidos, a fin de alcanzar, por lo menos, un ansiado APROBADO.

EJEMPLO:

       “Problema de POTENCIA ABSORBIDA EN EL TORNEADO”  
A saber: Sobre un torno se mecaniza una pieza de acero cuya resistencia es R= 60 kg/mm2, utilizando un avance de o,5 mm y una profundidad de pasada de 5 mm, con una velocidad de corte de 30 m/min. Sabiendo que el rendimiento de la máquina se estima en 0,7, CALCULAR:
1.- La presión ejercida, por mm2 de sección de viruta…
2.- Las fuerzas F1, F3, y F2, que actúan sobre la cuchilla…
3.- La potencia de corte…
4,- La potencia consumida por el motor

Y la solución había de ser, clara, concreta, concisa y, por supuesto, sin chuleta de mano clandestina.

Efectivamente: para unos adolescentes embravecidos de entre 14,15, 16 años, no superar ésta y otras pruebas similares, podían causar daños irreparables a corto plazo, de muy difícil superación, porque el futuro inmediato quedaría condicionado, reconduciendo al suspendido probablemente, hacia las mismas actividades que sus padres en la misma mina, galería o rampla que ellos en la omnipresente M.S.P.

SANTIAGO DE COMPOSTELA: UNA CAFETERA VOLADORA.

Anexo a esas realidades también había sobre la mesa otras preocupaciones que debían de iluminar el futuro inmediato… entre ellas: El Viaje de Estudios. Viaje de Estudios programado preventivamente desde la Secretaría del Centro “Obispo Arguelles”, que debía de ser autofinanciado – por supuesto – a través de las aportaciones económicas derivadas de la venta de participaciones adheridas a un número indeterminado de la Lotería Nacional, con un premio al ganador de escaso valor. Cada compa, cada alumno de “Quinto”, era titular, por asignación directa, de un talonario de participaciones que una a una, debía de ser colocada al primero o primera que se pusiera por delante – normalmente la familia y allegados -También, se intentaban colocar las dichas participaciones a la salida de misa los domingos, sobre todo si había boda o bautizo… El éxito, nunca fue espectacular en tal peregrino negocio de necesidad sustantiva por imperativo delegado. Debido a ello, de modo habitual, para no quedar mal – la familia asumía – casi, en su totalidad las participaciones asignadas…

Además, para enredar y nublar aún más el panorama, corría – vía Radio Macuto – el bulo de que: si no se aprobaba la Reválida de Quinto, quedabas excluido del Viaje de Fin de Curso. Temor redundante, siempre presente, que condicionaba de modo poderoso las perspectivas y posibilidad real de quedar en ridículo – por poder suspender y por no acompañar a los “compas”- en un viaje de prometedoras perspectivas…

Tal viaje se llevó a cabo. Las dudas se esfumaron. Un Autobús de Alsa nos condujo de Villablino a Santiago de Compostela, ida y vuelta. El viaje fue grupal – participó todo el curso de Quinto– al margen de los resultados en los exámenes. Iba dirigido por el Director del Insti, y el profe de Tecnología. Los preparativos previos para tal viaje, sonrojaban a unos ya – crecidos adolescentes- con sombras bajo la nariz y apuntes de patillas tiznadas: la ropa de repuesto, el calzado, la merienda, la bota de vino, la cantimplora, la mochila, los útiles de aseo. Una especie de locura que jamás llegó al grado de Histeria Colectiva Familiar, pero, casi…

El viaje fue como una especie de traslado al más allá. Comenzó y continuó con varias horas de traqueteo incesante, por unas carreteras embreadas a base de brea hervida y dispensada a mano con cubos humeantes, más la grava oportuna de grano medio aventada con rastrillo de mango de avellano curado. Tales traqueteos y chirridos mecánicos del autobús, se reproducían cada vez que el conductor trataba de esquivar uno de las decenas de baches sembrados en la carretera al tun- tun, no eran suficientes para amilanar en modo alguno al colectivo de “Quinto” en un proceso de emancipación temporal-colectiva vigilada.

Los cánticos resultaban obligados – sobre todo – de los compas que no iban al lado de las ventanillas. Eran a duras penas, los intentos de camuflar el cansancio derivado de ir acomplejados bajo la autoridad tácitamente aceptada por todos de la que eran titulares los responsables de la expedición: ¡Los DOS PROFES!

No hay duda alguna de que ayudaba a despenalizar las situaciones tensas – el ¡pásame la Bota – guaje…! Bota de piel oscura bruñida y corbata de color rojo, en sus versiones de : Vino peleón; vino con sifón; vino con añadido alcohólico sin determinar, circulaba por el pasillo del Autobús volando de mano en mano, puesta a prueba por estrujones manuales sin reparos, a fin de ser premiados con el derecho a beber en trago libre al aire, sin hacer gorgoritos, desde la más imprudente altura y no atragantarse en el intento. Todo ello, como rúbrica esencial y necesaria a los bocadillos y viandas de buena estampa y contenidos rotundos que eran naturalmente, catados, degustados y saboreados por toda la fila sin derecho a réplica alguna.

Pasaban los mojones de “a legua” como arrobas de cansancio y por fin, Santiago de Compostela: parada, acomodo, habitación, y cena. Obviamente: prohibición expresa de escapadas nocturnas. Las puertas de la pensión se cerraban a las 10 horas. Prohibición evidentemente, superada por prácticamente la totalidad del grupo, volviendo a la pensión a la hora de apertura a la mañana.

Desayuno pacífico, domado por las tensiones de la expedición nocturno-clandestina, que nos encarriló a la razón central y formal del Viaje de Estudios-Fin de Curso: Visitar la Catedral de Santiago de Compostela, por dentro y por fuera, incluida una actuación en tiempo real del “BOTAFUMEIRO”. Los “responsables” de mover tal monumental artefacto a base de fuerza/sangre– tres o cuatro postulantes de cura vestidos al uso – sotana negra y sobre faldón blanco apuntillado – movían en viajes de ida y vuelta por los aires al llamado “Botafumeiro”. Enorme Cafetera Volante humeante, que como en un columpio de niños era desplazaba entre las bóvedas de la Catedral los días de Misa Mayor y fiestas de guardar sin parar de exhalar chorros de neblina de incienso al Por Mayor – tipo reactor-, ante las miradas estupefactas y miedos reprimidos de la parroquia asistente a tal alabado y reconocido espectáculo público.

El asombro era normal. Un “Dispensador de Esencias” de varios quintales, podría salir despedido por las fuerzas centrífugas provocadas por el BAMBOLEO hipnótico de ida y vuelta de tal artefacto. Evidentemente en esta ocasión, no salió despedido, pero SI dejó en todo el espacio sacro, un regusto seco a cosa antigua y adormecedora para toda la jornada.

Finalizada la visita cultural- formativa, fuimos liberados y animados por la toma de aire fresco a la salida en la Plaza del Obradoiro. Nos sentamos todos juntos – incluidos los Profes – en las escaleras de la Catedral a fin de inmortalizar al grupo – vía fotografía analógica- un mes de Junio del año 1964. (Lamentablemente, dicha fotografía se ha extraviado). Y, retornar al punto de partida.

La vuelta de nuevo a las bases Lacianiegas, fue más tranquila y sosegada que la ida. Las canciones, por supuesto, decayeron. Las siestas adormecedoras se adueñaron de las largas horas del retorno por las misma trochas ya exploradas en el viaje de ida, devolviéndonos sanos y salvos a cada cual a su destino, con la responsabilidad de – en la vacaciones – de realizar un trabajo personal del Viaje a Santiago, que debía de ser entregado y evaluado en el mes de septiembre – finales – al comienzo del curso siguiente: 1965.

Por otra parte, la vuelta para Fede “El Rubiajo” escondía otra sorpresa, que consistió en un segundo viaje: Fin de curso hasta las llamadas –Vascongadas- Concretamente al término de Pasajes-Antxo – Barrio de Alza, donde residía una hermana de Isabel “La de Pedrosa”. Allí residía su hermana: Margarita González Vega – de profesión cocinera – que había sido trasladada a trabajar a San Sebastián desde Jaén, tras el fallecimiento de su esposo en la Guerra Civil. Tres primos vascos – de menor edad que Fede- fueron los que dieron forma, razón y sustancia a la estancia de un mes en el País Vasco, en un barrio- Altza – donde hablaban un idioma raro, de sonidos duros – al menos eso a mí me parecía – era, el Vasco…

Me asombró que en las fiestas de Pasajes-Antxo – mes de Agosto – se hicieran competiciones de arrastre de piedras pesadas sin ruedas con bueyes, que eran arrastrados por una especie de calle corta empedrada con” cantos de río “pequeños. Gritaban siempre los ¿ganaderos..? animando a los animales. Por supuesto no entendía lo que decían, pero se les notaba enfadados, tanto si los animales no tiraban, como si tiraban poco. Parecía que jugaban apuestas, y por eso picaban a los bueyes con una vara de avellano larga con un clavo corto en la punta… Por lo demás, había en las cercanías unas casonas bajas muy grandes, con madera entre las paredes, viendo como introducían a las vacas por debajo de la casona, a través de un portalón muy grande y abierto, con un tronco de madera en el centro, y en otras una gran arco de piedra – tipo castillo –

Las ovejas iban a otra parte de la casona (Caserío), que generalmente estaba al lado. Por el día estaban en los prados – que allí, decían: Landa – pastando hierba siempre muy verde, aun lloviendo. Las ovejas, todas iguales, llevaban las lanas muy largas, casi arrastrando por el suelo, hasta que una vez al año, las esquilaban tijera en mano…

Fede García González
Autor: Fede García González

Jirones XX. Garabatos mentales

Autor: FEDE GARCÍA 12 de Mayo de 2019

Villablino 2018. Lavadero de carbón cerca del río Sil.

Tras un cierto tiempo, desde el 9 de abril del pasado año 2018, se abre la puerta del interés personal a fin de continuar, esta especie de: monográfico a la intemperie de los hilvanes que dieron cuerpo a la niñez y adolescencia de un niño rubio – hoy adulto avanzado – al que le apodaban en “Las Colominas” FedeEl Rubiajo”. Se han olvidado en el calendario – 398 oportunidades de dar continuidad a esta especie de ¿revalida de la memoria…? que, puede incluir, algún garabato mental, producto de las neblinas que la lejanía del tiempo añade al repaso voluntario de septiembre-otoñal. Razones involuntarias y acontecimientos sobrevenidos, lograron silenciar de modo temporal la pluma, el palillero y la tinta “Waterman” de Fede – (sistema analógico de escritura en vías de extinción radical) –  a manos de las nuevas tecnologías, que no manchan los dedos de tinta, ni emborronan las cuartillas amarillas con restos de paja.

Estas visitas – recordatorio – a la memoria escondida, se volvieron a reactivar, tras una visita relámpago a Villablino con la familia, hace escaso tiempo. Apenas, unas semanas, nada más. Tiempo suficiente para re-andar unos caminos, unas veredas, y unas circunstancias que encajaron pieza a pieza el puzle de la imaginación, salvo algún imponderable irreparable que la realidad del devenir impone.

Pude comprobar el asesinato de las vegas y los prados, camino del puente de Hierro, para ir a las pozas de baño: “El Largo”… “La Concha”… etc, a  manos de un monstruo enorme de hierro y hormigón que había impuesto sus cimientos sobre unos prados, siempre verdes, con amapolas y margaritas sembradas a voleo. Habían sido esos prados el sustento de un ganado específico, y también, el tablero de juegos tras las siegas de verano, de unos niños y niñas – casi todos de “Las Colominas”, que se aventuraban a colonizar de modo temporal los mismos.

Ese monstruo colosal – hoy, en silencio – es una especie de esfinge frustrada en honor al horror del progreso al minuto. Sus desechos, por miles de toneladas – habían sido depositados a pie de ribera del siempre altivo Río Sil. Habían rellenado las graveras que la paciencia del rio en millones de años había construido, sin quejarse. El paso por la “Concha”, seguía siendo el mismo: estrecho, ondulado, peligroso, y la playa-rocosa a la altura de “El Molinón”, era una especie de espacio natural – sin proteger – adornado por las hierbas y flores, que habían hecho fortuna entre las rendijas y las entretelas de las rocas. El silencio dominante – ningún lacianiego, ni guaje, ni adulto, con caña o sin ella, perturbaba la melodía de fondo de las aguas – casi bravas – en su camino hacia el abrevadero reventón de la presa de “Las Rozas”.

Esa vereda – casi clandestina – porque, para ser paseada, es necesario hacerlo con cayado de boj, o vara de avellano verde, dispone de un pequeño y casi oculto acceso a la altura del hoy – extinto – puente colgante de las aguas potables de hace unas décadas, en la bajada del camino de “La Muela”. Camino, casi motorizado, aunque, aún se mantiene, el acceso natural a “La Muela”, por el sendero de cabras, que cruza el robledal, hasta el Castro, paralelo al arroyo que desciende desde el Nevadin.

Allí, se puede comprobar, como los artilugios mecánicos de traslado, de la reposición de los residuos impertinentes del “Carbón-negro antracita”, han sido depositados – capa a capa – como si de un rascacielos inverso se tratara, por decenas de miles de toneladas, y sin, por otra parte, disponer de Plan-B alguno de emergencia ambiental, ni presente ni futuro, por si Don Gildo, levantara la cabeza. Una pena. Pero, a la vez, una desgracia más, que ha pasado factura sin derecho a devolución, en cuanto al resarcimiento efectivo y la correspondiente reposición de los prados en su esplendor  milenario ya desaparecido.

Los sopletes ya habían desmontado, alguna parte del espinazo del ascensor de residuos industriales contaminantes. Allá estaban, volteados, oxidados, quizá a la espera, de que algún responsable, o empresa, o vaya usted a saber quién, los facture a la Fundición Auxiliar más próxima, sin explicaciones, por el momento.

Villablino 2018. Antiguas escuelas graduadas.

En otros momentos, en los paseos hacia el abismo de la memoria, alcancé y alcanzamos, por dos vías, las escaleras de piedra de acceso bilateral a las antiguas Escuelas Graduadas, en la carretera a San Miguel y Villager, y por la ronda/calle, hoy asfaltada, desde la Plaza de Villablino al Extinto- Cine Muxiven y a las Escuelas. En ambas vías, la “Suerte estaba echada”. Los patios de juego y expansión de las Escuelas Siamesas (Niños y Niñas) juntos, pero no revueltos, habían sido ajardinados sin demasiado esmero. Por tanto, se había acabado el griterío de tumulto imparable en las salidas al recreo y al finalizar las clases mañana y tarde. Un silencio catastrófico era el rey del tiempo.

Ni resbalones, ni empujones, ni meriendas volando, ni juegos naturales, ni tablet, ni smartphone inoportunos y alienantes. Se acabó, el yo soy el primero, porque me da la gana y además te puedo… recurso inapelable del más broncas de la clase, que siempre se arrugaba, ante otros de menor edad, que podían hacerle frente, y además, no le chivaban los deberes o las preguntas del So-Maestro.

Los colores de las Escuelas – su pintura – las paredes, habían sido restañadas en alguna ocasión. No demasiadas. El interior de las aulas estaba arrasado, como si hubiera pasado un ciclón natural. Algún pupitre volcado, y algún mapa desvencijado. Ruina, en definitiva. Abandono programado y desidia municipal en estado de insolvencia mental.

Villablino 2018. Antiguo cine Muxivén.

Respecto del Extinto-Cine Muxiven, había pasado de ser el centro de culto del paisanaje de Villablino, los sábados/noche, los domingos sesiones primera tarde/menores y tarde/noche, adultos, con películas muy al día del momento: Reestrenos, casi siempre, habiendo pasado previamente, por el Visto/Bueno, de Don Gildo. Cine – ruinas de cine – sellado a cal y canto, como un simple sarcófago, tal y como confirmó la vecina de enfrente. El cine Muxiven, había sido sacrificado para siempre, en su versión previa. Quedaban los ojos ovalados de respiración interior –siempre abiertos – como espantados de que su fin era irreversible – Dan la impresión de que no aceptan el veredicto de un sacrificio cultural ya añejo y olvidado. Quizá, alguna promotora, o entidad pública, se atreva a rehabilitar una ruina que enriquezca la memoria colectiva. A saber…

Autor fotografías: Fede García González

Fede García González
Autor: Fede García González

Jirones XVIII. 1963-64 quinto curso en el Instituto Laboral – Verano

Autor: FEDE GARCÍA 27 de Noviembre del 2016

En el círculo la casa a la que se refiere el autor.

Barrio de Colominas de Villablino. En el círculo la casa a la que se refiere el autor.

… Otro verano incierto transcurría, lleno de premoniciones extrañas tras los exámenes finales de 5º curso y la inoportuna  Reválida de quinto. Unas pruebas bastantes duras para unos adolescentes que ya vestían pantalón largo y se adornaban la cara con el vello natural pubertario a expensas de la niñez consumida… La libertad de disponer de un verano ansiado rompía las expectativas de cada compa de curso y del Insti. Cada cual son sus ensoñaciones  propias, planes hilvanados en la esperanza de que estas vacaciones debieran de ser muy especiales.

Al menos, para FEDE: eran todo un misterio. Acabado el curso y la Reválida de QUINTO, fue necesario que comenzara a trabajar de “Guaje de Botijo”, con una grupo de canteros gallegos que ponían las bases de una casa a levantar desde los cimientos, en el camino entre Las Colominas y las chabolas de los cuchos, incluyendo paredes de piedra con esquineras escuadradas a base de cincel y porra.

Las funciones de FEDE, eran las de estar pendiente de que no faltara agua fresca y vino en bota de las de beber a caño, durante un mes. Las bromas y novatadas fueron  las normales del tiempo: ¡Rubio! Acércame el saco de cemento-portland enyesado: rápido, que fragua la masa. ¡Rubio! Acércame el nivel de agua, pero solo el que es de madera. Como es lógico, no había nivel de agua de madera, porque  se trataba de una simple goma de regar de cierta longitud, y el Guaje del Agua y Bota, no acertaba a satisfacer semejantes órdenes.

Una práctica cotidiana de aprendizaje directo, era la de ayudar a lanzar los ladrillos a los albañiles a la altura del primer piso. La práctica era elemental: FEDE, sube al tablón, y recoge al vuelo los ladrillos que te lance de uno en uno. FEDE, había visto con que habilidad lo hacían los demás. Desde el suelo, los lanzaban al vuelo, y en el piso primero, los recogían uno o dos albañiles de manera alternativa con mucha rapidez, dado que la obra se había contratado a DESTAJO.

Los ladrillos habían sido depositados por un camión Pegaso con volquete, que con un estruendo notable se desmoronaban entre una polvareda irrespirable que desaparecía despacio entre las toses y los salivazos teñidos de amarillo-rojo de casi todos, incluido el Guaje Aguador.

No había tregua alguna. Sin disiparse del todo la neblina amarillenta, los ladrillos tenían que ser colocados en los tablones del piso superior, y entre bromas y ánimos perversos, me indicaron, preguntando: ¿FEDE? ¿Serás capaz de subir y recoger, también, los ladrillos al vuelo…? Tuve que subir,  no sin cierto pudor y temor: Resultado: El primer ladrillo recibido se escurrió entre mis manos y fue a parar a la cara, con poca fuerza, porque quien lo lanzó, sabía que de haberlo lanzado con la fuerza normal el ladrillo me habría dañado de modo irreparable.  Tras el grito oportuno, me bajaron del andamio y me asistieron sin botiquín de urgencia – porque no disponían del mismo – Me lavaron la cara con agua fresca y me dieron un pañuelo limpio de los de bolsillo humedecido. Pañuelos de cuadros azules, verdes y blancos, que servían, entre otras cosas, para ponérselos en la cabeza, anudados por las cuatro esquinas, a modo de casco de seguridad improvisado frente al calor o la lluvia. 

Sentado en los tablones amontonados en la obra, y viendo los Canteros la cara de angustia que el incidente/accidente, había provocado en FEDE la invitación a la práctica de recoge-ladrillos-al vuelo, me enviaron a casa, con permiso para no venir a la tarde.

Al día siguiente, ya sin pañuelo-protector, volví a la obra de los Canteros Gallegos, con la boca hinchada y lo moral por los suelos. Los mismos albañiles que me habían incitado a la prueba de “ladrillo-al- aire”, quizá avergonzados, me enseñaron la técnica de cómo lograr que el ladrillo al aire, no acabara rompiéndote la cara o los dientes.  El misterio estaba en recoger el ladrillo, cuando inicia la caída al haber perdido ya la fuerza de subida.  Nunca he olvidado la técnica de recoger al aire, cualquier paquete, ladrillo u otro objeto. Los Canteros Gallegos, tenían razón.

Las funciones de “FEDE” incluían tener los bidones de agua para las masas de azada y pala, siempre llenos. Cubeta a cubeta, había que recoger el agua de una manguera corta, que no llegaba a los bidones,  perdiendo por el camino parte de la misma, por los equilibrios que debía de hacer al sortear un tablón tembloroso, que salvaba una zanja entre la obra y la manguera en cuestión. Todo ello, antes de las diez de la mañana, hora del bocadillo. Habitualmente, la parada era de 15 minutos/media hora, durante la cual, todos sentados en el tablón de la merienda, desenvolvían bocadillos de tortilla enormes, envueltos en varias páginas de periódico arrugadas y adornadas con grandes manchones de grasa; abrían las tarteras; y ponían sobre el tablón-mesa, trozos de cecina, queso y chorizo de matanza curado, que se repartían navaja en mano para cortes crudos. La bota de vino al caño, era socializada sin contemplación alguna, con prohibición expresa de beber a beso. FEDE: tuvo que aprender a beber a caño/chorro, tras varios intentos previos con “atragantamiento” incluido, entre las risas de los expertos en beber sin respirar y no atragantarse…

Esta experiencia de trabajo en vacaciones, finalizó al mes. Me pagaron  un jornal de dos duros al día, sin domingos. Fue el primer aporte de FEDE a la familia de Pedrosa “El Barrenista” e Isabel “La Andaluza”. 

El siguiente mes de Agosto – solo quince días – me enviaron de vacaciones  a AVILES, en Asturias, donde residía un tío-paterno, que trabajaba en ENSIDESA. En Avilés, nuevas amistades; las playas en Candás, las fiestas de gaita y culines de Sidra en los Chigres siempre animados con paisanos de boina calada, fabla rápida, tacos expresos y porte indiscutible.

Para el 15 de Agosto, volví para las FIESTAS DE SAN  ROQUE. Fiestas que ya se hacían en el patio del Colegio de las Niñas. Fiestas de varios días, que atraían a gran número de Lacianiegos. Las atracciones de siempre: La pista de Autos de Choque , los Tío-Vivos, que con sus asientos de cadenas volantes, lanzaban a los aires a los niños y niñas, que habían podido pagar el viaje. Las Tómbolas de lotería, que siempre “Tocaba”, jugaras lo que jugaras, repletas de regalos fantásticos que jamás se terminaban. Las Barracas de tiro de carabina de balines, que a precio de saldo, te animaban a ser el más diestro en abatir muñequitos de chapa en movimiento continuo y cuyo premio, podías elegir entre opciones muy limitadas. Sí, merecía la pena, alguna mañana ir con los padres, porque se ponían mesas con tapas de pulpo y jarra de vino y pan, que no estaban al alcance de todos, pero cuyo aroma aún está grabado en el disco duro de la memoria de Fede “El Rubiajo”.

A las tarde-noches: Fiesta con Orquesta/Banda de profesionales, que en el más puro directo, atacaban temas, incluso de Jazz, que al menos, en Fede, dejaron un rastro indeleble, al oír por primera vez, “EN FORMA” un conocidísimo tema instrumental de Glen Miller.

Aún hoy, algunos años más tarde, están grabadas esas imágenes de modo imborrable, que toman forma cuando en decenas de ocasiones he tenido la ocasión de re-escuchar, dicho tema.

Imagen tomada de: lacianababia.blogspot.com.es

Jirones XVI. 1962-63 cuarto curso en el Instituto Laboral

Autor: FEDE GARCÍA 9 de Febrero 2015

LibroHistoria512

…De nuevo un curso más, con la beca correspondiente, (Tres mil Seiscientas pesetas pagaderas a trimestre vencido por el extinto Ministerio de Educación Nacional, entre otras razones debido a: familia numerosa y notas de apariencia presentable) recuperando y reencontrando a los compas del curso anterior, que habían superado con aprobados raspados las nueve asignaturas que era necesario haber superado, aunque se permitiera pasar de curso con una, dos, o incluso tres asignaturas suspendidas en las convocatorias de Junio y Septiembre. Los profes y profas continuaban siendo los mismos que en el tercer curso, aunque en alguna asignatura, los encontrábamos con diferente responsabilidad…

Del verano agotado, entre actividades de temporada, – aconteció desgraciadamente- un suceso que conmocionó al Barrio de Colominas, porque falleció un amigo/compañero y vecino, de nombre Rafael, aunque el sobrenombre era “Falo”, que residía con su familia en las llamadas Casas Bajas de Colominas con sus padres y otro hermano de más edad. Eran las casas de planta baja y primero, que habían sido asignadas a los empleados de la Minero Siderúrgica de Ponferrada (M.S.P.), por ser ¿Empleados de Oficina…? de los de Chaquetilla y Boli ¡BIC! en el bolsillo izquierdo de la misma.

Éramos amigos por vecindad, afinidad de edad, parecido físico, también era rubiajo, y tenía buen carácter. En el cuadro de guajes y rapaces agrupados por vecindad, un determinado día de Agosto, el grupo decidió a la tarde, ir por el Camino del Molinón y pasar la tarde, y ¿Puede que, también para bañarse en alguna de los Pozas conocidas del Sil…? Ese día, Fede, no pudo – por razón desconocida, o no recordada –ir en el grupo. A la vuelta, al anochecer, “Falo” se puso enfermo. Al día siguiente lo trasladaron al Hospital de Ponferrada, (62 Kilómetros), donde falleció. Jamás lo volví a ver, como era natural. La explicación de su fallecimiento fue la de que, se había dado un atracón de ¿Arándanos? O ¿Ciruelas salvajes?… con hueso y todo… ¿PERITONITIS…? Los compas del grupo jamás abordaron el tema durante todo el año.

Su madre se vistió de riguroso luto – negro total – durante varios meses. Su padre, en la chaqueta de Domingo y en la Gabardina color chocolate claro, en la manga izquierda, como era la norma y costumbre social del momento, se puso una pequeña cinta/lazo de color negro recosido en la misma, hasta que la primavera siguiente anunció que ya era hora de ir amortizando la pérdida del hijo que nunca volvió de un Hospital de la ¿M.S.P. en Ponferrada? que atendía las urgencias con efecto en diferido, al no haber planificado, y construido un HOSPITAL en una comarca de la que obtenía beneficios al por mayor de color negro-carbón, todo ello a pesar de las buenas atenciones del Médico en Plaza Sr. Romero, en el Consultorio de la Cooperativa, y en el privado, en su propio domicilio, en la carretera a San Miguel desde la Plaza de Villablino.

La huella que tal acontecimiento dejó en Fede, ha permanecido presente a través de los años, imborrable, perenne. Un recuerdo claro de que todo cambia…nada permanece…nada es para siempre.

En cuanto al cuarto curso, ya con un nuevo número de identificación asignado, en esta ocasión el DIECIOCHO, las materias, los días, las clases, no fueran distintas que en el Curso anterior – el Tercero -.

Entre ellas, a título de ejemplo: una materia como era HISTORIA… materia construida en textos, como por ejemplo, el ATENAS II: HISTORIA UNIVERSAL Y DE ESPAÑA, de la editorial Vicens-Vives, de la colección Grandes Ediciones Científicas y Culturales, O.M. de 11-XII.1957 y BOE de 20-XII-1957, y de precio autorizado “41 pesetas” ¿25 céntimos de Euro? del catedrático de Enseñanza Media. A. Santamaría Arandez, se nos transmitían versiones muy peculiares, de la presencia de Las Españas, en Latinoamérica, y los movimientos de ¿Emancipación?

Literalmente: EMANCIPACION IBEROAMERICANA

Orígenes y causas del movimiento emancipador.- España dio a América cuanto tuvo. Se consideró como prolongación, más allá del Océano, de España, y se trató de organizar su vida a imagen de la española. ¿Hoy, transcurrido siglo y medio de la Independencia, el español, que desembarca en cualquier territorio que fue de nuestro imperio, todavía siente la impresión de encontrarse en su propia tierra…Las razones que en el texto se relacionan como causas que indujeron a la ¿Independencia del Imperio…?

Eran entre otras: El inexplicado disgusto de los CRIOLLOS – los descendientes de los españoles asentados – Sin Permiso de Trabajo ni de Residencia alguno- que les hubiera facultado para establecerse legalmente en territorios ajenos en cultura, derecho de propiedad de la tierra y demás particularidades propias…Las ideas filosóficas de Montesquié, Rousseau y Voltaire… El auxilio de la MASONERÍA, que instó la rebelión de 1820 de las tropas de leva forzosa locales-peninsulares que se iban a enviar a castigar los intentos de rebelión en las colonias del Imperio, al ser embarcadas hacia el ¿Nuevo Continente…? . El AISLACIONISMO de ESPAÑA, motivado al parecer por la ¿Desafortunada política exterior del Rey Felón: FERNANDO VII, que determinó la falta de comprensión de las demás naciones a los auxilios precisos? Añadiendo a ello, la ayuda en el proceso de ¿EMANCIPACION? de Inglaterra y Estados Unidos, con armas, dinero y militares, más el discurso “MONROE” de AMERICA PARA LOS AMERICANOS.

Con estos y otros mimbres se construía una versión truculenta y amanerada de unos hechos, actitudes, y justificaciones extemporáneas, de la ¿Presencia…? De las Españas en Sur y También, parte de Norte América que, sin duda, aún hoy, permanece en el sub-consciente de una buena parte de la escolaridad de la época.

Sin embargo- como simple nota y curiosidad – Los ¿Criollos de la Emancipación? ¿Son parte y producto de los ACTUALES mal-venidos inmigrantes SIN PAPELES LATINOS del siglo XXI?

La Historia, local o foránea, ajena o propia, versioneada en función de las lentes deformadoras de la época, incluida la imprescindible historia y leyendas religiosas de los colores conocidos, con el siempre presente e inmutable profesor-cura Don Gildo, como instrumento aleccionador, corrector, sancionador y enderezador de entuertos y malas prácticas según versión de la ortodoxia dominante de unos alumnos, poco a nada moldeables debido en parte a la incomodidad inducida de la adolescencia biológica y al ambiente de resistencia social-minera que – de modo subterráneo – sobrevivía en los tajos, galerías y afinidades naturales de convivencia entre iguales entre las cohortes de mineros en nómina de la MSP.

Pero, además, en la asignatura de Lengua y Literatura, se abarcaban materias ¿Absurdas…? para adolescentes de catorce, quince años. Por ejemplo: De la Literatura en la Edad Antigua, entre ellas, las Orientales, la SANSCRITA o INDIA, se nos señalaba en el Texto de Mesa, que es la única, que ha ejercido, junto con la ARABE, alguna influencia en las literaturas de Occidente, especialmente los libros de cuentos y fábulas, como las colecciones tituladas PANTACHATANDRA e HITOPADEZA, (Trabalenguas intraducible e impronunciable que la Profa, jamás se atrevió a insinuar que significaba) que pasaron del persa al árabe y fueron traducidas la español en la época de Alfonso X, y también, que con los cuentos orientales firmados por un tal Pedro Alfonso – Judío converso – para más señas, en su colección llamada, Disciplica Clericalis, que al parecer, influyó decisiva y poderosamente en la Literatura Medieval Europea.

Si añadimos a ello, la Literatura Hebrea: La clásica contenida en los Libros del Antiguo Testamento, que reúnen en ¿un solo volumen?, ¿la más maravillosa historia de un pueblo?… y que, además un tal DONOSO CORTES, manifestaba que en la BIBLIA, habían ido a beber su divina inspiración los grandes poetas de las regiones occidentales del mundo…

Nota: José Manuel Blecua DIXIT, autor del libro de Texto de Cuarto curso de Lengua y Literatura del Bachiller Laboral – 1962.

Más aún, en las lecturas de obligado cumplimiento se encontraba entre otras: una de BOCACCIO: de título casi esotérico: CALANDRINO EN BUSCA DE LA PIEDRA HELIOTROPO, que, solo por curiosidad, en el texto se cita:

“… Y, parece que al decir de MASO, las más de ellas,- referidas a ciertas piedras preciosas de peregrinas virtudes- se encontraban en EPULANDIA De VASCONIA, en una región llamada La Regalada, en donde las viñas se ataban con salchichas, y por dos cuartos le venden a uno una oca y por añadidura le regalan un pato. Debía de ser éste un país en todo maravilloso, porque MASO seguía contando que allí se veía una montaña, toda de queso de Parma rallado y en su cima se veían muchas personas que no hacían otra cosa sino raviolis y macarrones, que cocían en caldo de pollos, para luego echarlos monte abajo a la gente que los cogía, más comía, y cerca de aquel monte, corría un arroyo de garnacha de la mejor, pues no contenía una sola gota de agua…

– ¡País Maravilloso! – exclamó CALANDRINO extasiado – Pero dime… ¿qué es lo que hacen con los pollos esos que cuecen para el caldo?
– Pues, ¿que van a hacer? ¡Se los comen todos los vascos…!

Nota: CITA apartados 30 al 50 de la citada obra de BOCACCIO

Aprobar, superar, la asignatura Lengua y Literatura, y también las demás, siempre me pareció, – nos pareció- a los alumnos de cuarto curso, una obra de titanes, aunque la misma fuera explicada, razonada, sugerida y exigida por una profesora hábil de trato afable y cercano. Ha quedado de todo ello, una tendencia casi natural, a mantener el interés y la curiosidad por asuntos, que, hoy han quedado fuera en la práctica de las enseñanzas mecanizadas en las aulas de Táblet y Textos insolventes con vigencia de temporada.

Con el tiempo nada resulta en balde. Ni tan siquiera aquello que ayer nos parecía una insensatez y una pérdida de tiempo hay que desaprobarlo como injustificado, porque sin haberlo pretendido, un subproducto secundario de todo ello, son en parte las presentes notas.

Jirones I. Llegada a Villablino.

Autor: FEDE GARCIA, 7 de Julio del 2014

Plaza de Villablino 1956. Fede García González con su hermana Isabel.

Plaza de Villablino 1956. Fede García González con su hermana Isabel.

1954. Me llevaron mis padres, desde Sama de Langreo, a Villablino, en un autobús, que para mí, era todo un mundo: ruidoso, vacilante, repleto de viajeros mayores; me parecía que en cada curva nos íbamos a caer por aquellos barrancos sin fin. También, iban mis hermanas pequeñas, con mi madre. Mi padre, Ramón García Pedrosa, había entrado a trabajar en el MSP, en el Pozo Calderón, de guaje, aunque, venía de Asturias, ya rodado.

Empezamos a vivir en un Pajar-Palloza – ya derruida, o ¿derribada? – al lado de la casa del Pellejero-Alberto, a donde me enviaban a recoger la leche todos los días a la mañana. Había, también un Bar, en la esquina, no recuerdo el nombre.

Recuerdo la estancia en este pajar.palloza, porque dormíamos, en los comederos de los animales, en la planta baja. En la planta superior estaba el Pajar, y cuando subía el criado de la casa de los dueños, a por hierba seca, se inundaba la mesa forrada con hule de cuadros verdes, de briznas de hierba, ante el constante y fuerte disgusto de mi madre. No había camas. Mis padres, nos aposentaron, en los dichos comederos, con mantas y sábanas limpias. Mis padres pagaban un pequeño alquiler a los dueños, que vivían en su casona de al lado.

La mesa y las sillas, las hizo mi padre, con las tablas de las cajas de dinamita de la mina, aprovechando los clavos, porque sencillamente, no había dinero ni para ir a la ferretería, que para mí, en las ocasiones que me enviaba a comprar tornillos para madera, era toda una aventura.

Mi función, aparte de jugar, era la de enderezar, con un martillito en una piedra los clavos reciclables de las maderas dichas. Mis dedos de niño – cinco o seis años – estaban llenos de mataduras y machacaduras, porque no resultaba nada fácil enderezar clavos muy torcidos.

Al llegar mi padre, andando siempre, desde el Pozo Calderón, vigilaba la labor hecha, porque, no hacerla suponía quedarse sin postre; castañas asadas o arroz con leche

Duró poco la estancia en esta peculiar residencia de necesidad: toda la primavera, verano y otoño del año 1954, hasta que: SORPRESA, un domingo muy frío de Otoño, nos trasladamos a las COLOMINAS, al número 42, 2º, derecha, donde, también, sorpresa: teníamos, cuatro habitaciones, leñera, carbonera, cocina de chapa, agua, ducha de a pié, fregadera, y WC, de papel de periódico y: ¿Agua Caliente – Calderin? colgado con tuberías a la cocina de carbón…

Los pequeños enseres, y ropas, se trasladaron en el carro de vacas – dos – que era propiedad del Sr. Pellejero-Alberto, hasta las Colominas, por un caminito sin asfaltar, que llegaba, a duras penas hasta el nuevo Barrio. Lo acababan de construir. Era todo blanco, de tejados azules. Tenían chimeneas, que no echaban humo, y había pocos vecinos y menos niños.

Para mí, era como otro planeta. En mi mundo infantil, dormir en una cama propia, de las de antes, de madera de roble, con cabecero y piecero, con extrañas molduras y vetas oscuras y claras, que el parecer, indicaban los años de edad del roble, del que habían aserrado la madera, era todo un misterio.

Las camas de mis hermanas menores- tres- Isa, Luli y Monchi- y la mía eran iguales. La de mis padres, era una cama muy grande, también de roble rubio, y un gran armario de ropa, que jamás se abría, porque la llave la tenía mi madre.

A mi me tocaba, muy de mañana, madrugar. Tenía que dejar la cocina encendida para que estuviera caliente lo suficiente, para que, mientras iba andando a por la leche, a la vuelta, debía de hervirla, sin que, naturalmente se desbordara del cuece leches con tapadera azul, con agujeritos, porque el olor a leche quemada en la chapa despertaba a todo el mundo, excepto a mi padre, que a las cinco de la mañana, ya se había ido a trabajar, merienda y pelliza en mano.

Mi madre, se levantaba y preparaba el desayuno para todos. Leche caliente, más café-achicoria, hecho en un embudo de trapo, que siempre había que lavar, por las granzas – decía – No había galletas, ni nada parecido. Si, era obligatorio, adornar los tazones del desayuno, con los mendrugos y restos de pan de días anteriores, que estaban en una bolsa de tela colgada detrás de la puerta de la cocina. También a cada uno nos daban una rebanada de pan de hogaza, con una buena dosis de mantequilla ARIAS, más el azúcar oportuno a gusto de cada cual …

Autor de la fotografía: Piti